sábado, 31 de mayo de 2014
Que dirá el Santo Padre...
Viniendo de una familia religiosa, de misa dominical, bautizo, confirmación, etc. mi ingreso a la Juventud Comunista (JCS) fue una necesidad por la desesperación provocada por una dictadura que asfixiaba a los ciudadanos, que veía en cada joven un riesgo latente, un enemigo en potencia.
Estaba consciente, antes de ingresar, del riesgo de estar en una organización política clandestina (en ese momento con la inteligencia personal para controlar al enemigo y superarlo en agilidad adelantándonos hasta donde fuera posible como única arma disponible), comprendía que existía de nacimiento un conflicto: los comunistas eran materialistas por principios, por conocimiento. Con el tiempo imaginé que en realidad era una respuesta a la complicidad de la iglesia (especialmente católica en ese momento, posteriormente también entrarían las evangélicas) con el poder político y el constante temor que, desde la fe, se imponía a los ciudadanos del mundo.
Puedo decir que si bien no iba a misa dominical, yo siempre dejé claro que creía en Dios y esto generaba muchas discusiones, pero no era el único. Estaba consciente de eso, cuando "Voz Popular" el periódico del Partido Comunista de El Salvador (PCS) publicó un artículo de análisis respecto a como los cristianos y los comunistas podían realizar actividades conjuntas, que podían tener una agenda básica común en temas como la importancia del respeto a los derechos humanos, del respeto a la persona humana porque para unos era imagen de Dios y para los otros producto supremo de la evolución.
Con el tiempo las prioridades decantaron hacia otras tareas más urgentes que la de convencer a los cristianos de que Dios no existe, y la misma experiencia, la realidad, demostraron que en efecto, los cristianos jugaron un papel importante en la lucha por el respeto a los derechos humanos, aun cuando en aquella época no fueran lo conocidos que son hoy.
El primer gran choque para mi, dentro de la JCS fue escuchar "Qué dirá el Santo Padre", canción de la guerra civil española que escuché por primera vez con "Quilapayún", juela cuestionar la inalcanzable imagen del Santo Padre, uyyy!!! (persinada incluida) hacía surgir los temores de que un rayo nos caería, pero no fue así. Proceso de reflexión de maduración, que me alejó de la religión, más no de Dios.
domingo, 25 de mayo de 2014
Carlos Puebla y los tradicionales
Carlos Puebla, me parece que está en su escenario favorito: "La bodeguita de enmedio"
en La Habana. Dice ser un video de 1978
En Radio Habana Cuba, en 1977 o algo así, cada domingo había un programa que presentaba la música de Carlos Puebla y a me gustó desde la primera vez que lo escuché, me gustaba su tipo de música, no solo el mensaje, también el ritmo, el sonido.
Carlos Puebla era un buen propagandista musical de la "Revolución cubana", ahora tenemos una opinión sobre la revolución socialista de Cuba, el Partido Comunicas Cubano y sus dirigentes, en aquellos días, la cuestión era menos que remota y dependíamos de la Radio Habana. Eran días de mucha esperanza, de gran sacrificio, inmensa hermandad y alegría musical.
Recuerdo algunas canciones de esas. En primer lugar la dedicada al Dr. Ernesto Guevara de la Serna: "Hasta siempre", que tan universal es, que yo la escuché por primera vez con un grupo diferente de Carlos Puebla y los Tradicionales..., así es que no sabía que el autor era él. Si gusta escriba en YouTube: "Hasta siempre" y ya verá quienes la interpretan. Inicio de guitarra y el "Aprendimos a quererte, desde la histórica altura donde el sol de tu bravura le puso cerco a la muerte, aquí se queda la clara, la entrañable transparencia de tu querida presencia comandante Che Guevara..."
Otra: "Y en eso llegó Fidel" que siempre la identifiqué como "Llegó el Comandante y mandó a parar" porque el coro eso dice: "Se acabó la diversión, llegó el comandante y mandó a parar". Canciones tan viejas (inicios del 1970 o antes) y tan actuales: "aqui pensaban seguir jugando a la democracia y el pueblo que en su desgracia se acabara de morir y seguir de modo cruel sin cuidarse ni la forma, con el robo como norma y en eso llegó Fidel. Se acabo la diversión llegó el comandante y mando a parar".
Una más: "Pero la reforma agraria va, de todas maneras va. Hay egoísmo sin nombre en gente de mente flaca, que exigen para la vaca lo que niegan para el hombre, pero la reforma agraria va, de todas maneras va", eran días de lucha contra los latifundios que impedía que, en aquel entonces en El Salvador, los campesinos que eran mayoría, vivieran como personas... "que se mantengan en paz la reacción y sus fusiles porque aunque lluevan raíles, la reforma agraria va..."
Y Canción tras canción, Carlos Puebla fue el cronista de la historia de esa esperanza incompleta llamada Revolución Cubana, tan inspiradora, en esos años, para muchos de nosotros. Como olvidar "Por allí vinieron" luego de Bahia de Cochinos: "...no vino ni un proletario no vino ni un campesino, vinieron los asesinos contra revolucionarios, por allí vinieron, pero allí quedaron por allí vinieron los pobres pero allí quedaron. Vinieron algunos más: curas y capitalistas, esbirros, latifundistas y niños de sus papás..." "...Vinieron con un criterio de turista americano, pero aquí, los milicianos los esperaban en serio".
Ha pasado tanto tiempo y cada día ha sido una experiencia que se va acumulando en el conocimiento de cada uno de nosotros. Sin embargo, esta música, sin duda por el momento en que la escuchamos por las implicaciones que tenía aun me emociona, me alegra y me lleva a recordar que a pesar de todo el tiempo transcurrido, algunas cosas siguen iguales.
Y me acuerdo de él porque en el fondo quisiera que En Salvador, se cumpla el sueño de que llegó el comandante y mandó a parar la corrupción, la falta de transparencia y la maldita pésima educación que reciben los pobres.
miércoles, 21 de mayo de 2014
Dos buenas noticias: Quino - Canjura
Dos buenas noticias este día:
- Joaquín Lavado, padre oficial de Mafalda es premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades por los "lúcidos mensajes" de sus historietas.
- Carlos Mauricio Canjura Linares, a quien identifico de inmediato como uno de los soñadores que crearon, contra viento y marea; la escuela de jóvenes talentos en la Universidad de El Salvador; será ministro de Educación en el próximo gobierno.
La segunda noticia es la apertura a la esperanza de que la educación por fin será el centro del desarrollo futuro. Ojalá que el licenciado Canjura no se deje impresionar por toda la burocracia, por la comodidad de alguno que otro servidor público, gerente o dirigente que a su conveniencia quiere que la educación siga igual: mal. Me parece a mi (espero no equivocarme) que ha sido una excelente decisión y que sin duda el nuevo ministro permitirá que nuestros niños y jóvenes aspiren a abandonar la pobreza con su propio esfuerzo, creatividad y conocimiento. ¡Vamos, ponemos contadores a cero!, inicia una nueva etapa en la educación. Ojalá no nos equivoquemos.
Un buen día, a pesar del dolor de que don Chamba se fue y tuvimos que acompañar unos minutos a su esposa y hermana, queridas compañeras de trabajo. A pesar de que hoy nuevas familias lamentan la pérdida de un ser querido. Aun en toda la miasma de estos políticos que dan un sentimiento de cólera y lástima por ellos. Dos buenas noticias. Alegría en el dolor, esperanza en el medio de la desepseranza provocada por tanta frustración. Buenas noticias.
Gracias Mafalda, de mi parte saluda y felicita a tu padre.
¡Vamos con todo licenciado Canjura, este país y su gente merece un futuro mejor!
miércoles, 14 de mayo de 2014
Aeropuerto Internacional Presidente Juscelino Kubitschek
El Día de la Cruz llega a su fin, inicia ya el domingo 4 de mayo y estamos descendiendo en el Aeropuerto Internacional de Brasilia, llamado Presidente Juscelino Kubitsche (Soñador y fundador de la ciudad). Desde el aire Brasilia se ve tremandamente iluminada, un orden impresionante, líneas rectas de luces que se extienden por kilómetros.
Bajamos y como obedientes borregos seguimos al primero que camina en la hilera de somnolientos viajeros. Supongo que todos imaginamos que el primero sabe por donde va, para donde va y ese repentino Forrest Gum corriendo hacia la migración del aeropuerto es perseguido de cerca por todos los que el avión va expulsando.
Es un recorrido corto, la migración son unas casetas (parecidas a las del aeropuerto de El Salvador) en el que los agentes de migración te sellan el pasaporte o llaman a otra persona, un agente de la policía para hacer consultas, para revisar algún documento o para hacerte preguntas. No hay uno solo uniformado, todos de civil, se que son policías por las "discretas" armas que sobresalen en sus cinturas y que se cubren educadamente con sus camisas.
Salimos y el clima está fresco, no frío, solo fresco. tomar el taxi, llegar al hotel y dormir.
El regreso será parecido, medianoche de un viernes 9, y todo lo que conocí del aeropuerto internacional de la ciudad de Brasilia fue un pasillo a migración en la llegada, y una sala de espera en la salida. 2:30 a.m. inicia el retorno a la Patria, a la querida Patria, al amor de los que amo, al cariño de los amigos, de los hermanos de siempre, de toda la vida, de mi familia... y cuando lleguemos será 10 de mayo.
Bajamos y como obedientes borregos seguimos al primero que camina en la hilera de somnolientos viajeros. Supongo que todos imaginamos que el primero sabe por donde va, para donde va y ese repentino Forrest Gum corriendo hacia la migración del aeropuerto es perseguido de cerca por todos los que el avión va expulsando.
Es un recorrido corto, la migración son unas casetas (parecidas a las del aeropuerto de El Salvador) en el que los agentes de migración te sellan el pasaporte o llaman a otra persona, un agente de la policía para hacer consultas, para revisar algún documento o para hacerte preguntas. No hay uno solo uniformado, todos de civil, se que son policías por las "discretas" armas que sobresalen en sus cinturas y que se cubren educadamente con sus camisas.
Salimos y el clima está fresco, no frío, solo fresco. tomar el taxi, llegar al hotel y dormir.
El regreso será parecido, medianoche de un viernes 9, y todo lo que conocí del aeropuerto internacional de la ciudad de Brasilia fue un pasillo a migración en la llegada, y una sala de espera en la salida. 2:30 a.m. inicia el retorno a la Patria, a la querida Patria, al amor de los que amo, al cariño de los amigos, de los hermanos de siempre, de toda la vida, de mi familia... y cuando lleguemos será 10 de mayo.
martes, 13 de mayo de 2014
Tocumén
Cinco horas de vuelo por delante. Debemos consumir las cinco horas previas a ese vuelo, en este aeropuerto, la primera idea es recorrerlo de punta a punta, como la canción de Torres, pero este aeropuerto no es mujer, es un armatoste lleno de ruidos, luces, ventas, es un mercado cerrado, exclusivo para quienes como yo, están obligados a permanecer en él o bien por quienes, van de paso entre un avión y la ciudad de Panamá.
Recorrerlo una vez, dos tal vez, es grande, mucho más grande que Comalapa en El Salvador. Tiendas con cualquier clase de producto de marcas que uno ha visto en revistas, televisión. Un bellísimo automóvil Audi de exhibición (al menos no tiene colgado el precio) debe costar mucho dinero.
El cansancio genera una mejor idea: sentarse y ver pasar a la gente, es más entretenida. Por el pasillo frente a mi circula toda clase de seres humanos, hombres, mujeres, niños, viejos, jóvenes, gordos, altos, bajos, flacos, con bigotes extraños, con pelos de todos colores y formas. Familias completas. Personas que caminan con paso normal, algunos con paso cansados, otros de prisa, casi corriendo. Un agente de seguridad, un trabajador de limpieza, uno más, una mujer colega de los dos anteriores....
Aburrido, ver las maletas será lo mejor. Igual que los seres humanos, de todos colores, de todos tamaños, con dos ruedas, con cuatro, que se pueden halar, que se llevan al lado de uno como a un perrito faldero; indudablemente las mochilas son más cómodas y caigo en cuenta que frente a mí, existe una sala de espera VIP, una sala exclusiva para viajeros frecuentes de IBERIA (la línea española), Dinner´s Club (la exclusiva tarjeta de crédito) y no recuerdo cuántos exclusivos programas más. No me interesa saber más de eso y empiezo a caminar nuevamente.
Ahora me fijo en los sillones de espera, en las salas repletas de gente, salas alfombradas que sirven (pisos y sillones) de cómodos colchones para viajeros cansados, esperando alguna conexión, a lo mejor con menos horas descansadas que las pocas que llevo a cuestas. Sin calzado, tirados con la mochila o el bolso de mano como almohada, con bolsas y maletas a un lado. A lo mejor vigilados por algún acompañante. Niños que desesperados inventan juegos variados. Padres previsores que han llevado toda clase de juguetes para entreterles. Una abuela que con cuatro niños se sientan en el medio de un pasillo desolado para jugar con ellos no se que juego en Inglés. Los chicos sonrían, rían abiertamente sin perder la mirada del rostro de la abuela, olvidan el lugar, ignorando a la gente, metidos en su mundo. Abuela inteligente, ninguno de los cuatro pequeños lloran o se inquietan... siguen atentos a la líder del juego. Están en su mundo, tan de ellos que es incómodo permanecer cerca, romper esa magia...
Un mundo de gente que camina de un lado a otro, que raramente dirige su voz a otro de los que le cruzan en el camino, acaso para consultar donde esta la puerta 8A o la 12, nada más. Tanta gente, tan separada, cada quien corriendo para seguir su vida dentro de un avión.
Precios que hacen entender porqué los pobres no pueden viajar en avión y sobrevivir en aeropuertos, esperando tanto tiempo por una conexión, sin los 30 dólares que dicen cuesta salir del aeropuerto para visitar un centro comercial enorme de precios baratos a solo unos minutos de ese mundo de apresurados y cansados seres humanos.
Eso es Tocumen, el Aeropuerto Internacional de Panamá, eso fue para mí, las horas que en él esperé.
miércoles, 30 de abril de 2014
Un primero de mayo
"En busca de una nueva flor" - Canta: Argelia Fragoso
Tema del XI Festival Mundial de la Juvetud y los Estudiantes - Cuba 1978
Aprendí a respetar, a querer a los dueños de esas manos callosas que estrechaba con gran alegría, mientras compartía sus sonrisas y escuchaba sus enseñanzas.
Ellos sabían mucho de tanto leer, conocían tanto por la experiencia ganada, algunos en las mazmorras de la dictadura. Me fortalecía el valor que demostraron en esos momentos, el que gastaban día a día.
Historias reales, recientes, aun recuerdo cuando, hablando de las torturas, dos de ellos recordaban con respeto a un tercero, que junto a ellos soportaba a los esbirros. Y mencionaban las actitudes diferentes, uno de ellos jugaba con sus verdugos "¿Donde están las armas?" y contestaba "Y por eso me están golpeando, allá están hombre" y señalaba desde el cuartel central de la Policía Nacional hacia el Cuartel "El Zapote" y más golpes, "¿Quienes son tus cómplices?", "Pues yo recuerdo a tu papá en una reunión clandestina..." y nuevos golpes... el segundo trataba de razonar, de concientizarlos. Pero el tercero, solo pujaba ante los golpes. Cuando al final, libres se reunieron le preguntaron y el respondió: "Esos animales no son seres humanos, solo dirigirles la palabra era traicionar mis ideales".
Veía con gran admiración a las menos (en cantidad), las mujeres obreras sindicalistas, bellas mujeres de todos colores, tallas, repletas de ternura que compartían en su lucha diaria por sus compañeras en las fábricas, en los beneficios, en los almacenes. Feministas en una época en que no se sabía que eso existía.
Con todos ellos y ellas me sentía feliz, era la época en que quería usar "overoles". De momento me conformaba con una gorra de ferrocarrilero que me costó una gran suma de dinero (onerosa para el presupuesto familiar), evidentemente eso no me convertiría en obrero, pero me sentía más cerca de ellos, de su vida, de su padecer, de su esperanza...
Entre todos hoy recuerdo especialmente a Gloria, y la velada que en su casa tuvimos luego de su regreso del "Onceno Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes" en Cuba para escuchar los discos que había traído, Pablo Milanés, Las Canciones del Festival en su casa, arrimados todos en la pequeñísima sala de su pequeña casa, sentados en el suelo, en una silla, en donde hubiera espacio. Gloria que, unos años más tarde, aparecería asesinada, torturada... La recuerdo viva, alegre, compartiendo su música en este nuevo primero de mayo.
domingo, 20 de abril de 2014
El río está llamando
El gordo César (Chicho) tenía visión y era optimista. Yo fatalista: no creía (o mejor dicho no guardaba la esperanza) de ver el final de la lucha. Pero César adivinaba el futuro.
Cuando iniciamos el camino juntos, buscando crear un mundo más igualitario empezamos a escuchar música y por alguna razón a mi, "El Río Está Llamando" me gustó mucho, sentía la letra de ese canto apegada a la realidad que en esos días teníamos.
Cada estrofa, cada frase, me tocaba profundamente, era un canto que vivía.
Sabíamos que el "Quinteto Tiempo" había venido a El Salvador, recuerdo a Mauricio (un maestro de Santa Ana), que siempre que podía lamentaba no haberlos escuchado en vivo. Se presentaron en el auditorium del Centro Universitario de Occidente (hoy Facultad Mutidisciplinaria de Occidente) y la entrada costó un colón, pero él había rechazado la invitación porque en ese temprano 1975, no eran conocidos o al menos no muy conocidos. "El Río Está Llamando" llegó a ser la número uno entre las 11 del 11 de la Radio Femenina (no recuerdo en que meses de qué año). Era una realidad tan rica, variada y móvil que ocurrían cosas como esa.
En un noviembre de esos años de finales de los 70, César me dio como regalo de cumpleaños el disco Long Play del Quinteto Tiempo "El Río Está Llamando", recibirlo me pareció una broma. Él sabía que, dentro de mi realidad, no había forma de escuchar el disco: Todo lo electrónico en mi casa era un viejo radio Sony de AM y Onda Corta.
Pero tenía la visión de que la vida no sería lo mismo siempre, que la cambiaríamos, para eso andábamos en lo que andábamos. Cuanta verdad en eso.
Con la tecnología existente he podido recuperar el disco completo, porque el original tuve que destruirlo (con lágrimas en los ojos) una noche de miedo, en la que los cateos avanzaban con su intención criminal.
Casi 40 años después de ese noviembre veo el video del "Festival Verdad 2014" (de la Universidad Centroamericana "José Simeón Cañas") (puede verse aquí) y en el minuto 36:18 inicia la presentación del "Quinteto Tiempo", ¿Acaso inicio de Parkison en uno de ellos?, la poesía más pausada; cada frase más detenida, a lo mejor más pensada. El tiempo ha pasado incluso por el Quinteto Tiempo. Todos hemos cambiado.
sábado, 19 de abril de 2014
Como llegué a Macondo
Oscar Chávez - "Los Cien Años de Macondo"
Con la profunda sabiduría que da el haber cursado un año antes la materia, nuestros compañeros del año superior en bachillerato nos indicaban que Letras (Literatura) era una materia difícil porque existían lecturas como "100 años de soledad" de Gabriel García Márquez o de "Pédro Páramo" de Juan Rulfo. Aun cuando nos consolaban indicándonos que doña Lucy, la maestra de esa materia, era clave en ese proceso de introducción al boom latinoamericanos y a las otras corrientes literarias que era necesario conocer.
Doña Lucy, tenía el don de los verdaderos docentes: facilidad para enseñar, detectando deficiencias y creando métodos para superarlas. Inició con "La Odisea" y "La Ilíada", repartiendo capítulos para exponer, de manera que cada alumno decidía si leía el libro de corrido o solo los capítulos que iba a exponer. Eso para vencer la pereza a la lectura, que algunos podríamos tener.
En el caso de "100 años de soledad" recuerdo que nos proporcionó un árbol genealógico de los Buendía (algo parecido a esto), y nos brindó tiempo extra a las clases para poder aclarar cada duda que se presentaba.
Por eso afirmo que yo entré a Macondo de la mano de doña Lucy, conocí a los personajes, sus historias y participé en las "profundas" discusiones que se producían entre aquel grupo de adolescentes que no sólo leíamos, pero que buscábamos descifrar si acaso Macondo era solo la historia de Aracataca (el pueblo natal de García Márquez) o era más bien un dibujo de América completa. ¿Qué significaba cada narración, cada historia, cada personaje?
Ese libro lo he leído una sola vez, y aun así recuerdo algunas de las historia: las frases que inician el libro; Melquiades convirtiendo el hielo en un asunto mágico; las mariposas amarillas alrededor del malogrado Mauricio Babilonio y de como ese amor finalizó trágicamente; de la noche de bodas de ya no recuerdo quien con aquel gabán de monja para la noche nupcial; de la forma en que se identificaban los "subversivos" seguidores de un político (masticando chicle de un sabor específico)...
Hoy, quien con sus letras produjo toda esa discusión, ha fallecido... yo agradezco a doña Lucy, porque me acompañó en la asimilación de toda aquella experiencia que me ayudó en mi compromiso por cambiar la historia de "mi propio Macondo"... Con el tiempo los sueños fueron volviéndose realidad y no todo se logró, de hecho mi hijo también se llama Carlos y el mundo sigue igual... o peor
lunes, 24 de marzo de 2014
Monseñor Oscar Arnulfo Romero
34 años despueś
Monseñor Oscar Arnulfo Romero
34 años despueś
Tratando de ordenar pensamientos, permanecía alerta sentado en una habitación sin luz, esperaba que la violencia incontenible aparecería en cualquier momento. El silencio era sobrecogedor, realmente intimidante. En una ciudad repleta de ruidos, el silencio inyectaba miedo. No recuerdo más.
Mi esposa recuerda su aflicción luego que por los parlantes de la UES informaron del asesinato de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, buscó de inmediato a mi cuñada y salieron a toda velocidad hacia su pupilaje, caminando sobre el bulevar Los Héroes hasta Montserrat. No había servicio de buses.
Era 1980, era 24 de marzo.
Cerca de las 9 de la noche, parecía que todo mundo se había ido a dormir, que los radios y televisores estaban apagados.
Hoy, 24 de marzo de 2014, me reuní, por razones de trabajo, con unos colegas brasileños de la oficina de contraloría de Brasil e hicimos bromas sobre el centro de San Salvador y sus riesgos. Una de ellas recordaba que otro grupo de brasileños que venían a un curso insistían en ir al centro de la ciudad y les recomendaron que no, les explicaron los riesgos, pero uno del grupo fue contundente: No podían irse de El Salvador sin visitar la tumba de monseñor Romero, finalmente visitaron la tumba, con el reporte inmediato a través de Facebook y twitter, animados hicieron la visita al Hospital de la Divina Providencia. No se cansaban de compartir las fotografías, se impresionaron. Les pregunté si sabían que este día era aniversario de su asesinato y se sorprendieron por la "casualidad". Finaliza (me parece que emocionada) recordando que Monseñor es conocido en todo el mundo, que es un salvadoreño muy querido.
Luego de esa plática recordé lo que un día de estos escribí en el Facebook: La izquierda y la derecha lo utilizan, los primeros para darse "auto-espaldarazos" y los segundos para inyectar miedo. Quienes les creen a unos y otros son víctimas de su propia ignorancia. No haber leído sus escritos, su diario, y sobre todo no colocarlo en los momentos duros de finales del 70 y los primeros meses de 1980, los hace creer todos los cuentos y mentiras que sobre él se cuentan.
Afuera, lejos de El Salvador, lo valoran, le conocen, le leen...
También puede leer....
A 31 años del asesinato de Monseñor Oscar Arnulfo Romero
Monseñor Romero
Yo que usted, pensara un poco más
lunes, 24 de febrero de 2014
Venezuela...
Un buen día de abril o mayo de 1981, pude por fin platicar con "Chicho", recién había pasado la ofensiva de enero y compartimos tristeza, empezamos a caminar Santa Ana, desde no se que calle y caminábamos unas 10 cuadras, luego cruzábamos a la derecha caminábamos una cuadra, giro a la derecha de nuevo y nos regresábamos esas mismas 10 cuadras. Había tanto que compartir y así llegamos hasta la calle que es donde está los Multifamiliares Atlas y me dijo que no podía seguir caminando, porque el 10 de enero, de allí en adelante, ante el convencimiento de que el triunfo era cosa de horas, se quitó la pañoleta y siguió combatiendo al descubierto. ¿Cuánto habíamos caminado? no lo recuerdo, fue lo suficiente para recordar que luego de 1973, con el golpe de Augusto Pinochet en Chile, tomé conciencia de que los errores en los procesos sociales (revolucionarios o no), pero especialmente los errores y necedades de los dirigentes de esos procesos, siempre, siempre, son pagados por los más pobres, por esos que se comprometen con el sueño y son los que como dicen que decía el Che Guevara, tienen la revolución en el corazón para morir por ella, no en la boca para vivir de ella.
Venezuela tiene problemas, de lejos, desde fuera y con la desinformación existente, parece una situación muy delicada, que de no manejarse con cuidado, podría finalizar en un enfrentamiento militar-civil, en el que sin duda más de algún país interesado en el petróleo venezolano, estaría tentado a participar directamente. El diálogo se ve como indispensable en este momento, en realidad debería ser necesario siempre, pero en este momento parece especialmente necesario.
En 2007, comenté que me parecía que el Comandante Hugo Chávez estaba cometiendo un error al no formar cuadros dirigientes, nuevos liderazgos. Viendo la Venezuela de éste y los días recientes, da la impresión que realmente Chávez falló, Maduro no está a la altura de la realidad venezolana y los militantes más esperanzados del proceso social venezolano se pueden ver afectados.
Me parece, siempre desde fuera, que la fuerza militar venezolana, está respaldando al presidente Maduro, y esto hace más probable el aumento de la violencia, en tanto hay un sector en la derecha que parece lista al enfrentamiento armado.
Ojalá el raciocinio inunde las cabezas de los dirigentes políticos venezolanos y el diálogo se desarrollo, de lo contrario, veremos nuevamente, como los más pobres, los más esperanzados en los procesos sociales, pueden ver, una vez más, postergados sus deseos, sus esperanzas y sobre todo su derecho de seres humanos para una vida digna.
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