Imagen construida con Nano Banano, solo para ilustración
Es domingo, hay más de 12 personas con el uniforme de la institución que auspicia, hay al menos 8 vehículos de la institución (con logo de ella), hay muchos otros carros particulares, un camión mantiene, en su cama, una planta eléctrica trabajando, que luego sabré, mantiene funcionando una pantalla gigante (medida en metros no en pulgadas), además de cientos de sillas para invitados, sillas que se van bajando a medida van llegando más invitados, de modo que no haya nadie de pie, ni sillas vacías.
Temprano de ese día, por todos los caminos anchos y angostos, ha circulado un pick-up de la institución con parlantes instalados invitando al evento. Previamente, en la invitación boca a boca, whatsapp a whatsapp, ha habido un gancho: oportunidades de trabajo, pues requerirán mano de obra local.
Al llegar al lugar del evento, la recepción es cálida, dos personas (hombre y mujer, jóvenes, enérgicos y hasta atractivos), reciben a cada invitado con un "¡buenos días!, ¡bienvenido!, pase adelante, allí le van a acomodar". La tarea la reciben entonces los de protocolo, otros jóvenes bien plantados que amablemente llevan a los más chicos adelante y a los adultos atrás para que se sienten.
Aparecerán nuevos pick-up con logo de la institución, solo que hoy vienen con gente de los lugares a los que se camina más, porque quedan más retirados de este punto de encuentro.
Se inicia el acto, se presenta a quienes presidirán de pie el acto, ¡Lindo detalle, no hay mesa de honor!, todos permanecerán de pie. Hay discursos previos y luego, quien será el centro de la ceremonia este día. Se gana al público a pulso, su sencillez domina a todos los presentes (me incluyo), se escucha tan cercana, los chicos son quienes más se integran con rapidez, como maestra, ella es hábil para enganchar con ellos, luego serán los adultos, que poco a poco irán entrando en la dinámica y repetirán slogans y alabarán el trabajo del líder.
Es domingo de mañana, es un cantón olvidado del país, es gente sencilla, mucha de ella con creencias evangélicas (lo declara su vestir y comportamiento), todos integrados a la alegría del acto, a la sencillez de la protagonista presente, que utiliza todo su encanto para orientar hacia el protagonista real, el líder ausente físicamente pero presente en cada palabra, cada gesto, cada invitación a elegir.. Y es que esta señora, hace que cada palabra que dice su boca, suene tan sincera..
Sentado aquí, hago un comentario que rápidamente recibe respuesta de la protagonista, nada especial, nada nuevo, una política más en promoción, porque campaña política no es, ya que eso todavía no es momento.
Aquí sentado, tengo idea de que a algún político no alineado le escuché decir que ellos (a quienes veo aquí) no tenían trabajo de campo y dentro de mí, mi otro yo, se ríe a carcajadas... como es costumbre de quienes dicen eso, no tienen ni idea de lo que está pasando en los rincones de esta patria... y conste, que esto es solo la colocación de la primera piedra de un pequeño (pero valioso para la gente) proyecto.








