Los propietarios de medios y sus herederos deberían haber aprendido la experiencia de la guerra.
Durante la guerra civil, la mayoría (casi todos) los medios de comunicación que transmitían noticias, lo hacían difundiendo los comunicados que emitía el Comité de Prensa de la Fuerza Armada (COPREFA) como verdad absoluta. Obviaban, sabe Dios por qué razones, cualquier otra información que tuviera origen diferente del COPREFA.
Así las cosas, en El Salvador, no había guerra en algunas zonas, la vida era normal: cero balazos.
En otras regiones especialmente del interior del país en el oriente (Jucuarán, Cerros de San Pedro), Norte de Morazán y Chalatenango, la historia era diferente. San Salvador en cambio, se advertía en algunas zonas solamente cuando el cerro de Guazapa era bombardeado por la aviación o la artillería de tierra, pero la información al respecto siempre hablaba de las huestes victoriosas de la Fuerza Armada de El Salvador (FAES) sometiendo a los "delincuentes terroristas" (que así llamaban a la guerrilla) ateos y come niños. El término se hizo tan común, que en los comunicados solo colocaban DT y los periodistas traducían de inmediato: "delincuentes terroristas".
Por eso en El Salvador, a menos que se ocultara para escuchar las radios Venceremos o Farabundo Martí, el ciudadano común no supo de una matanza en "El Mozote", o de otras que ocurrieron en diferentes lugares y momentos de la guerra. La información que se transmitía como verdad, en muchas ocasiones, no era más que propaganda emanada de los servicios de inteligencia/informativos de la FAES.
Recuerdo que en la fecha del Mozote, en un periódico se publicaba a dos columnas que la Cruz Roja se quejaba de que a sus socorristas y ambulancias, no les permitían llegar a la zona de combates en Morazán donde seguramente eran necesarios sus servicios humanitarios, mientras, en la misma página, a cuatro columnas se describía como los campesinos de esa región salía emocionados y agradecidos a recibir con abrazo a los soldados y oficiales de la FAES, ya que les liberaban de los DT que tan difícil hacían sus vidas.
Toda la guerra la mayoría de información relacionada con ella que se publicó internamente en El Salvador, estaba sesgada (desviada, tendenciosa), y era dictada desde el poder político militar que dirigía el país... y la guerra.
Estar debida o correctamente informado implicaba buscar acceso a medios noticiosos internacionales, pero a diferencia de este momento, eso era muy complicado, el Internet moderno se dice que nace en 1983 con el protocolo TCP/IP, y es hasta 1991 que aparece ya la World Wide Web (WWW) que es lo que hoy conocemos como internet desde un navegador cualquier (Chrome, Firefox, etc.). Por tanto prácticamente toda la guerra fue necesario creer lo que los medios locales publicaban o, como ya dijimos antes, buscar equilibrio escuchando la propaganda noticiosa que emitía el FMLN desde Radio Venceremos o Radio Farabundo Martí.
Todo ese esfuerzo desinformativo tiene sus frutos, endiosó a unos o a otros de los bandos combatientes. Dependiendo de las simpatías que tenía el oyente-lector-televidente, pensaba que lo que escuchó era absoluta verdad o total mentira. Así se escribió la historia nacional en la mente de los "ciudadanos" que vivieron la guerra.
Y entonces, con historias a medias, es fácil cambiar las narrativas que la cuentan, de modo que es posible que cualquier interesado lleve aguas a sus molinos y haga creer lo que le conviene. El método sigue funcionando perfectamente.
No se si me equivoque, pero creo que las consecuencias para los medios de comunicación fueron los que han tenido: la credibilidad que podían tener, se fue al suelo, de allí que se hayan quedado tan solos los tradicionales, de allí el éxito de algunos novedosos y lógicamente el ataque que han sufrido.
A los medios tradicionales, no les queda más que seguir la corriente del río que les mantiene vivos, pero yo creo que deberían haber aprendido la lección de la guerra, los propietarios y sus herederos, teniendo presente que hoy, es mucho más fácil informarse debida y correctamente, aun cuando también es cierto que la posverdad reina en la mayoría de las mentes no solo salvadoreñas sino en todo el mundo. Pero aún así, más tarde o a lo mejor temprano, la verdad terminará imponiéndose.