"Transmitiendo desde Cuba, territorio libre en América", así decía una de las cuñas que de tanto en tanto sonaban en Radio Habana-Cuba, y desde los países que vivían sometidos a dictadura o regímenes militares que secuestraban, torturaban, desaparecían y asesinaban a opositores políticos, la voz repartía esperanza, permitía soñar que era posible crear oasis de libertad plena, democracias "en las que el pueblo era amo y señor".
Como siempre ocurre, la realidad se impone, y como alguna vez le escuché a don Shafick, "El tiempo se encargará de decir, quién tenía la razón", la corrupción del régimen, el ahogo e implacable represión de las ideas disidentes y su dependencia de la "solidaridad internacional" le llevó a descuidar la agricultura y la producción interna y si bien, luego del "régimen especial" (luego de la caída del "campo socialista"), mejoró mucho, seguía siendo un problema que hoy, con el embargo total, se ha profundizado.
El viernes recién pasado Miguel Díaz-Canel, actual presidente de Cuba, indicó, no sólo que mantiene conversaciones con Mr. Donald Trump, actual presidente de los Estados Unidos (y si se lo permiten, presidente por muchos turnos más) y que parte de los avances en tales charlas, es permitir que los cubanos en el extranjero (vueltos en muchos casos multimillonarios), puedan invertir en la ex-patria.
¿Quién querrá invertir en un ambiente en el que todos los aspectos legales son manejados, administrados, dirigidos, ordenados desde la cabeza del ejecutivo? ¿Quién deseará arriesgar 100 dólares en un régimen que se ha caracterizado por 60 años en reprimir a cualquier emprendedor sin permiso oficial? Un régimen que se estrenó nacionalizando todo, industrias, comercio privado? Esas son solo tres de las muchas preguntas a responder.
Personalmente no creo que haya la propuesta haya generado entusiasmo, sobre todo por lo demostrado por el régimen que, de llamar "gusanos" a quienes se fueron del país (especialmente a Miami, USA), pasaron a llamarles "comunitarios" y ahora quiere llamarles "inversionistas".
En la década del 60 y del 70 (época de los regímenes militares en América), Cuba era una interrogante (pregunta sin respuesta), ya que era prohibido escuchar Radio Habana, la correspondencia con la isla, se recibía con los sobres abiertos y un sello de correos de El Salvador, de que "se recibió abierta" y la intención era la misma: ocultar cualquier información que pudiera entenderse como avance sobre el "tercermundismo" propio de América Latina.
Hoy Cuba es de nuevo una interrogante, por el interés del régimen cubano en ocultar la realidad que hoy sufren los ciudadanos de esa isla.
Como todo en la vida, las crisis son una oportunidad de mejora y ninguna crisis dura 100 años, la realidad cambiará, ¿Qué tan pronto? y ¿Cuánto será el costo de ese cambio en lo económico, político, social y cultural? Aun hay que esperar para saber las respuestas, pero a estas alturas se hace evidente, que lo que fue un sueño para muchos jóvenes latinoamericanos, hoy es una pesadilla, especialmente para quienes "disfrutaron por años de ese paraíso".




