domingo, 4 de octubre de 2020

La primera vez (casi) frente a frente con los antimontones


Hasta donde recuerdo esta es la
entrada sobre la Santa Ana California


En 1975, el 26 de julio fue día sábado. Si mal no recuerdo, el viernes 25 debería haber salido el desfile bufo de los estudiantes de lo que fue el Centro Universitario de Occidente (el CUO), hoy Facultad Mutidisciplinaria de Occidente (FMO).

Ese desfile no salió, en parte porque el 25 era el día de los militares (en las fiestas patronales de Santa Ana, quie finalizan el 26 de julio con la procesión de Sra. Santa Ana) y sobre todo, porque el régimen recién había celebrado exitosamente el concurso "Miss Universo" de ese año (Gimnasio Nacional de San Salvador, 19 de julio de 1975) y el desfile tenía como tema central la crítica, con la carga normal de humor negro, sarcasmo e irreverencia de los universitarios de aquella época, a ese concurso y al costo que había representado en el país de la sonrisa.

Entre la noche anterior y la madrugada del día del desfile, el ejército y la Guardia Nacional ocuparon militarmente el CUO, el objetivo era evitar el desfile, para asegurarlo, se quedaron allí. 

Los estudiantes se "tomaron" el estadio "Oscar Quiteño" y allí hacían la mueca de recibir clases, la intención más bien era no dejar que la comunidad universitaria se dispersara mucho.

El 30 de julio, en San Salvador, se haría la gran manifestación exigiendo respeto a la autonomía universitaria y la inmediata devolución del CUO. Manifestación masacrada frente al Hospital General del Seguro Social (paso a desnivel de la 25 Avenida Norte sobre la Alameda "Juan Pablo II").

Pues tiene que haber sido la mañana del lunes 28 (casi seguro) o martes 29, que el Instituto Nacional de Santa Ana (INSA), tenía un partido de fútbol en los Juegos Deportivos Estudiantiles contra otra institución educativa (creo que el Jefferson de Sonsonate) en el "Oscar Quiteño" y, por alguna razón, los de primer año de bachillerato en el INSA, fuimos al estadio, debe haber sido obligado porque recuerdo que la mayoría de nosotros estábamos allí. 

En el medio del partido veo que la mayoría de compañeros se empinan para ver sobre la pared del Estadio hacia fuera, a lo que hoy es el parqueo y, simultáneamente, entran corriendo los del CUO que estaba afuera, y empiezan a dar indicaciones a gritos: que hay que mojar los pañuelos, que van a lanzar lagrimógenas, que no nos abatamos que no es con nosotros, sino contra ellos, pero igual, hay que mojar los pañuelos (gran cola en los baños mojando pañuelos, toallas, cualquier trapo).

Fuera del estadio rodeando, la zona de la entrada a Tribuna (la entrada sobre la Avenida "Santa Ana California"), estaban los Policías Nacionales (PN) con disfraz que, al menos hasta ese día, nunca les había visto: cascos como motociclistas, máscaras antigas, unas armas medias raras, bolsas colgadas del pecho y la cintura, garrotes "galanes"... nuevitos se veían.

Todos ellos, repartidos en una sola fila, rodeando esa salida del estadio, que dicho de paso sea, era la única abierta, porque era un partido estudiantil, es decir solo los institutos que lo jugaban lo sabían.

No se si el profesor Corado (Director del INSA en ese momento) estaba en el Estadio o le llamaron de emergencia, pero el maestro se echó la negociación con el jefe de los PN afuera, que eramos muchachos de familias, de casa de bien, no eramos delincuentes... por única vez, en todo el bachillerato, vi a ese maestro realmente preocupado, entraba al estado y nos decía que nos calmaramos, que siguiéramos pendientes del partido, salía y hablaba con el oficial a cargo y así, se movía a uno y otro lado.

En algún momento dijeron que saldríamos todos los estudiantes del INSA, pero que teníamo que estar uniformados, recuerdo que uno de nuestro curso (no diré el nombre) había ido a su casa (en la San Luis) y se había cambiado camisa, y en un gesto que jamás olvidé y que me ganó respeto, Ana Lilian (la de ojos achinaditos), le ofreció su blusa, un grupo de varones hicieron un círculo de espaldas a ella, rodeándola para que se quitara la blusa y se pusiera la camisa del compañero. Luego el compañero se puso la blusa y listos.

Entonces los del CUO empezaron a dar indicaciones, que al salir no fuéramos a la casa, que antes fuéramos a la FUSS (una federación sindical que estaba por la ANTEL de Santa Ana, cerca de catedral), a la UDN (el frente político abierto del Partido Comunista de El Salvador) a avisar que habían quedado ellos atrapados, para que no los fueran a matar.

Llegó nueva información: saldríamos todos, entonces hicimos que los del CUO se intercalaran con nosotros, los que andaban camisetas blancas se las quedaron y los otros iban a decir que se habían cambiado para ir al estado, era evidente la diferencia, nosotros pelo corto, ellos peludos, bigotones y ropas medio hppies pero, listo.

Más tarde, pudimos finalmente salir, los PN se habían retirado y salimos todos, INSA y CUO, sin problemas.

El siguiente día los periódicos no dijeron nada, nadie supo nada (como suele ocurrir cuando las dictaduras deciden ocultar las noticias y generar las propias o "compran" a los medios haciéndolos obedientes y alineándolos a sus mentiras o simple ocultamiento de la verdad).

Recuerdo esto, escuchando Radio Laser con música de esa época. Pienso: ¿Y si se hubiera sabido, igual se habría hecho la manifestación del 30? seguramente que sí, pero a lo mejor habría habido otra preparación.

Talvez, y esto es una mera suposición, se habría evitado la masacre, pero así ocurre siempre, cuando la información no fluye libre y objetiva, la cosa se pierde y los muertos y los que sufren, son muchos más.

lunes, 17 de agosto de 2020

Muerte...

 

Cuando se han visto tantos muertos, se piensa en la muerte como la compañera de toda la vida, la que pacientemente espera sabiendo que al final será vencedora, no hay escape, la amiga no tiene prisa, siempre caeremos en sus brazos, para descansar de la guerra, de la tierra (como canta Silvio), en la tierra.

Seremos sembrados, acaso podamos crecer ¿será posible eso? Los muertos que queremos, que recordamos, que vemos sonriendo en el medio de la alegría, llorar en el medio de la tristeza, lo pueden decir, ellos, ellas, tienen la respuesta.

La muerte ha estado allí siempre, esperándome, despreocupada, lee alguna revista, un buen libro mientras espera, no tiene prisa. No me preocupa... lo difícil de asimilar, es que mis padres van a morir, duro el precio que debo pagar por haberme salvado del exterminio, dejarlos ir, porque merecen descansar, porque se han ganado ese descanso.

Ahoga, nos consideramos expertos, pero no sabemos cómo procesar el doloroso momento de decir adiós al par de héroes que tuvimos de padres, porque como me dijo el Lic. Gustavo, cuando perdió a su padre: “nunca se está listo para ello, uno dice que sí, pero no”. Lo empiezo a descubrir desde el domingo, porque don Julio, el padre de mi hermano del alma se está despidiendo y hoy, los míos, parece que se preparan para decir adiós.

Se irán, dejando tras de sí, lo sembrado. Tendremos entonces, la responsabilidad de hacerlos crecer en cada acción u omisión de vida, hasta que nosotros mismos nos dejemos abrazar por esa amiga de toda la vida.

martes, 5 de mayo de 2020

Respondiendo a Jorge. J. Daboub

El día lunes, vi un twett de Jorge J. Daboub, hermano del Dr. en Ingeniería Juan José Daboud Abdalá. En su comentario Jorge, criticaba el nivel de endeudamiento que ha alcanzado el país, le hice el siguiente comentario: “Y su hermano aportó, cuando con eurobonos, pagó LETES”, de inmediato Jorge contestó: “Eso se lo inventó Tony Saca. Así que te equivocas nuevamente”

No se a que se refiere el nuevamente, a lo mejor en alguna ocasión anterior critiqué alguna actitud del calibre de “nosotros somos inocentes” y no hemos hecho nada malo, cuando en realidad, con el poder que llegó a tener su hermano, el Dr. Daboub, durante el gobierno del ex presidente Francisco Flores, en el que era Ministro de Hacienda y Secretario Técnico de la Presidencia (simultáneamente), fue parte de la toma de decisiones que nos afectaron y afectan a todos (como por ejemplo, “dolarización”).


El punto es que luego de esa respuesta, Jorge me bloqueó, por lo que tendré que responder a su comentario, por este medio.


Primero debo aclarar que no soy vocero, simpatizante o defensor del actual gobierno, del anterior o de cualquier otro del pasado. A todos tengo mucho que criticar con base, simplemente no soy ciego, ni olvidadizo: muchas de las cosas que hoy padecemos han sido cultivadas desde períodos anteriores.

Responderé brevemente sobre el caso del endeudamiento específico (no único), que se mencionó.

En la Memoria de Labores del Ministerio de Hacienda, período 1 de junio de 2002 al 31 de mayo 2003 (recuerde que el período presidencial inicia el 1 de junio, por eso las memorias anuales van en esas fechas), se puede leer en la presentación que el ministro de Hacienda, de ese período, hace a la Asamblea Legislativa lo siguiente:



El Salvador, hasta “ganó un premio por endeudarse” (por cierto ¿cuál fue la prestigiosa entidad internacional que lo entregó?), eso lo dijo el ministro de Hacienda, cuando hizo la presentación y entrega de la memoria a la Asamblea Legislativa, cumpliendo con el mandato constitucional de informar lo realizado en un año, bajo su dirección.

Más adelante, la misma memoria, en el desarrollo de su contenido, presenta este cuadro:



Podría mencionar Jorge, cuáles fueron esos “programas y proyectos de inversión” que se desarrollaron con esos 1,1,00 millones de dólares, para “impulsar el crecimiento económico y social”.

En el cuadro antes mostrado, se detallan los montos de deuda que se colocaron en ese período. Los primeros 300 millones vencieron en 2011; 451.1 millones vencerán en 2022 y los últimos 348.5 millones vencerán en el año 2023.

Un paréntesis: ¿Se pagaron los que ya vencieron en 2011? hay le queda de tarea estimado lector.

Todo esta guardado en la memoria Jorge, muchos de los que hoy rasgan vestiduras (de todos los partidos políticos), han tomado decisiones que han afectado drásticamente la vida de los salvadoreños, no tienen solvencia moral para criticar o tomar posiciones de salvadores, porque ellos mismos tomaron la pala para cavar el hueco financiero en el que hoy nos encontramos a punto de ser enterrados.

Hoy, quienes leemos sin fanatismos, sabemos que ha sido costumbre de muchos gobernantes en El Salvador, pagar sobresueldos a algunos funcionarios, recibir, posterior a su período, grandes sumas de dinero en calidad de consultorías que no siempre se han hecho; al final, sin importar el color político, tras el que se escudan protegiéndose, muchas veces unos a otros, las costumbres son las mismas.

Ya que me voseaste, aprovecho, ¿ves?, no fue Tony, como llamas al Reo Antonio Saca, quien lo inventó…

¡Ah, casi lo olvidaba!, para quienes quieran verificar la información presentada, la memoria puede ser descargada del portal del Ministerio de Hacienda justo, en este enlace: Memoria de Labores del Ministerio de Hacienda 1 de junio de 2002 al 31 de mayo 2003.

domingo, 9 de febrero de 2020

Sesenta años


Revisar nuestra vida, cuando se tienen 60 años, es difícil, al menos para mí; menos mal, hace ya buen rato aprendí a perdonarme... no fue fácil, nunca es fácil perdonarse, sobre todo cuando te tocó un país violento y pobre como El Salvador.

Mi infancia, con muchas limitaciones económicas, fue sobrada en amor y ejemplos de lealtad, honestidad, trabaja arduo y, mucha felicidad. La inteligencia y el enorme esfuerzo físico de mis padres, cubrieron las carencias con gran creatividad.

¿Qué me llevó entonces a meterme en problemas, a soñar con cambiar las cosas, con cambiar el país, con cambiar la dolorosa realidad que me rodeaba?, tenía claro que solamente la educación nos rescataría de la pobreza, nos lo enseñaron-insistieron tanto en el hogar paterno, allí aprendimos que el dinero público se respeta, que la política es asquerosa y propia de haraganes. Pero también aprendimos solidaridad, justicia social, derechos humanos, estaban los dos pilares de ese hogar con una ética católica cristiana verdadera enseñándolo.

Según mis padres, la única forma de vivir en paz contigo mismo, era asegurar que cada centavo que ganás, lo hagas honradamente, sin bloquear, ni envidiar, sin hacer daño, engañar o robar.

Pero ese impulso que siempre nos dieron por aprender, por leer constantemente, me llevó a entender que era necesario cambiar la realidad… el método que seguí, lo escogí empujado por la (in)madurez propia de la adolescencia. Si hubiera escuchado con atención a Oscar Arnulfo Romero, sin duda habría utilizado uno diferente.

Poco a poco he casi logrado reconstruido al ser humano, que no es el que soñaron mis padres, pero se acerca bastante. Me he reconciliado con la vida, las gentes y sobre todo, conmigo mismo. Largo camino empedrado con las oraciones de mi madre, de mi padre, la paciencia de Juani, el angel que un buen día Dios me regaló. Juanita… una maestra de educación física adaptada (para niños con necesidades especiales) que me reeducó, que me tuvo paciencia y amor, tanto amor, que me regaló dos hijos que me retan cada día para ser simplemente un ser humano. Largo camino para todos. A medida me iba perdonando, logré comunicarme de nuevo con todos mis hermanos y hermanas, camaradas de sueños, los más cercanos, los que perdí de vista hace años. He podido reencontrarme con algunas personas a las que he pedido perdón, en aquel momento no eramos conscientes de los impactos en las vidas de quienes nos rodearon. Por eso me conmovió tanto “María” combatiente de la RN, pidiendo perdón a sus benefactores en el documental “La batalla del Volcán”, porque ese momento sale de lo hondo del corazón, es un momento sagrado en el que limpias pasado, culpa, dolor… Nos tocó vivir una época que, como canta Manuel García (chileno), era “Difícil tratar de decir, si no” era “con la manos gritando en los muros”, éramos jóvenes desesperados, inmaduros, hartos de la injusticia… y que, como alguna vez declaró Pepe Mujica (uruguayo), en aquellos años, no conocíamos lo que hoy conocemos en las ciencias de la conducta. Tanto ha cambiado... tanto hemos cambiado.

La injusticia, la pobreza, sigue doliendo. Pero ahora controlamos más los impulsos (cosas que aprendimos) y somos conscientes de que nosotros mismos podemos ser cambio activo… Ya dejé de creer en milagros, porque el hombre nuevo sos vos mismo, no se construye en una academia filosófica, lo hace la vida, la enseñanza, las experiencias, el dolor, la frustración, todo eso que hace tu historia personal, y ese hombre sos vos, o no es nadie.

Sesenta años, son muchos, nunca pensé que pasaría de los 20, pero aquí sigo. La muerte ronda cada día más cerca, los amigos y compañeros se van definitivamente, poco a poco, dejando nostalgia, dolor… Igual que siempre, mientras hay vida, hay obligación de vivir. Aun hay tiempo, solo Dios sabe cuánto más, pero aun hay tiempo para reflexionar y para construir… los años, la vida, el amor...