lunes, 22 de junio de 2026

Gracias Ingrid




No fuimos amigos, porque siempre sospeché que tanto tu como yo calificamos la amistad como un nivel especial entre seres humanos, nivel construido a lo largo de mucho tiempo, tiempo que no tuvimos para profundizar el conocimiento de ambos.

A pesar de ello, siempre hablamos con franqueza, esa claridad que tenías al utilizar las palabras, con el tiempo entendí porqué, la poesía, esa señora que respeto tanto, era parte de tu vida. Eras, entre muchas otras actividades, poeta.

Eras tan valiente, eras muy especial.

Muchos de quienes te conocimos, te llegamos a querer, te admiramos, te respetamos, no tanto por tu trabajo informático (que de hecho yo no pude conocer ya que nunca logramos hacer tareas comunes), como por tu vida, los logros que en ella existían y los retos que en ella habías superado.

Hoy me informan que tu esposo comunica tu despedida final, peleo contra esa rara sensación que me afecta cuando alguien respetado, querido, deja la vida, por momento la pantalla se nubla, es que a diferencia de antes, hoy soy más sensible a las despedidas, cosas de la anestesia luego que te operan dicen (te cuento, me operaron en enero), pero creo que es más bien que estoy cada día más cerca de la despedida propia.

Como sea, se me hace difícil pensar que siendo mucho más joven que yo y teniendo tanta energía, ya no sonreirás, que simplemente te has ido. Eso impacta.

Recuerdo muchos momentos, pero el que más me gusta recordar es la crítica que me hiciste los días previos al lanzamiento del primer curso en línea en el ministerio. Contundente, puntual. Eran días en los que las dudas eran mucho mayores que las posibles respuestas y esa conversación me indicó que íbamos en el camino correcto, porque si alguien tan exigente como tú, en eso de las letras y los métodos de investigación me daba el pase, era que no andábamos tan perdidos.

Gracias por todos los momentos que compartimos, gracias por las sonrisas que alguna vez compartimos, gracias por tu poesía, que alguna vez me confiaste leer, gracias por el ejemplo que fuiste en vida para muchos de nosotros, incluso más viejos que tu, gracias Ingrid.

Descansa en paz.


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