Es bueno saber que seguimos siendo cómplices en la rebeldía de leer con libertad.
El viejo Archipiélago Gulag se perdió, más bien lo perdí, o quizás, mi madre lo guardó como guardó muchas cosas mías y de mis hermanos a medida nos fuimos yendo de la casa paterna, a lo mejor está junto a todos las cosas que atesora bajo llave en la librera que se hizo enorme, la pequeña librera de tres entrepaños que teníamos en el mesón y que ya, en la casa de su propiedad, creció (como nosotros) y se convirtió en casi un altar al conocimiento, enorme, una pared completa, con gavetas, compartimentos cerrados más entrepaños y, al centro, la original librera con sus puertas de vidrio.
Habrá que buscarla algún día que me preste la llave (desconfiada mi vieja, mi mamita obrera), sospecha que busco hurtar algo y no quiere perder ningún recuerdo.
Como sea, Solzhenitsyn fue quien escribió el primer libro clandestino que me regalaste, era prohibido en todo el mundo por la dictadura del proletariado, eso incluía a El Salvador y su Partido Comunista con su frente de choque la Juventud. Luego partiste a estudiar.
Más de 40 años después me regalas otro prohibido por otros imberbes (políticamente hablando) que aun no saben que prohibir libros es motivar a buscarlos, encontrarlos, leerlos....
"Sustancia de hígado", ya lo leí y agradezco que me recordaras en esa Guatemala que hoy genera esperanza (y temor de un nuevo Árbenz). Gracias Paty.
Para recordar lo olvidado y refrescar la situación de la Argentina
en el 2001 con la implantación del “Corralito”, me ha dado por ver videos y
noticias de la época, dando así con la seria de seis capítulos “Diciembre 2001”, de los que tuve oportunidad de ver cinco capítulos en línea.
La miniserie está basada en el libro “El palacio y la calle”
de Miguel Bonasso, guión de Mario Segade y dirección de Benjamín Ávila y es difundida
por “Star+”.
La mayoría de los personajes son reales (existieron en su
momento), reviso una crónica y explica que son dos personajes los que surgen de
la ficción, y son ellos los responsables de convertirse en observadores (uno más
que el otro) de lo que esta pasando en casa de gobierno, en los barrios, plazas
y en los recovecos políticos dentro y fuera de la casa de gobierno.
En mi opinión un logro es que evidencia el desprecio de la “clase
política” (argentina en este caso, pero las actitudes son similares en la
mayoría de América) hacia las capas medias y pobres, en todo caso hacia sus
votantes, de los que se acuerdan solo cuando las elecciones llegan. Es
increíble el desprecio a las necesidades, a la vida misma de esos votantes, con
tal de alcanzar el puesto deseado o bien ridiculizar al contrincante, para ganar
puntos a los ojos de los votantes, sin haberlos merecido.
Al final yhacer un
balance de la misma rescato las siguientes ideas:
Tenía razón mi abuelita, “del plato a la sopa a veces, se
cae la sopa”. Cavallo da por sentado que el FMI le dará los billetes, pero…
Algunas personas jamás deberían estar en posiciones de poder
(en el que forzosamente hay que tomar decisiones) por pusilánimes, sin criterio
o indecisos.
Los políticos en la mayoría de América Latina, son unos
egoístas, vanidosos, nada empáticos.
El riesgo de colocar en puestos de responsabilidad (poder) a
vanidosos o con poca autoestima es que se enferman y se sienten parientes
directos de dios.
Que cuando se tiene el privilegio (y la enorme
responsabilidad) de dar órdenes, se debe ser bien claro en el lenguaje, para
evitar que posterior a la tragedia, surja el “yo entendí”, “Yo pensé”.
Las masacres son mayores, cuando no hay cabeza única en los
que protestan, la dispersión facilita la represión.
Que tenía razón el “Chiqui” cuando en al facultad de ingeniería
de la UES nos decía: “las revoluciones empiezan en el estómago, no en la cabeza”
(ideas), en otras palabras “Es la economía stupid”.
Y quizás la más importante: la correcta decisión de los
acuerdos de paz de crear una Policía Nacional CIVIL.
"Man on fire" (traducida como "Hombre en llamas"), es una película en la que Denzel Washington interpreta a John Creasy y, Christopher Walken a Paul Rayburn, hermanos de aventuras, se entiende que han trabajado juntos en inteligencia militar, en muchos lugares del planeta.
Esa película la recuerdo con regularidad, por varias razones, una de ellas es el diálogo al inicio de la película (a seis minutos de iniciada), en la que Creasy visita en México a su "hermano" Rayburn y le pregunta:
Creasy: ¿Crees que Dios nos perdone por lo que hemos hecho?
Rayburn: No
Creasy: No lo crees... ni yo
Cada ser humano lleva su historia grabada en la piel y cada quien sabrá por qué acciones u omisiones deberá responder ante Dios.
Claro, primero hay que creer en Dios.
En el desarrollo de la película ocurrirán muchas cosas más que demostrarán el calibre del trabajo que ha hecho y el temple de Creasy. Yo siempre recuerdo ese diálogo, porque no puedo evitar pensar en las decisiones que toman muchos políticos en América Latina, decisiones que hacen que:
Miles de personas se muevan hacia los Estados Unidos de manera ilegal, con las consecuencias que eso tiene en ellas y sus familias, solamente porque en sus países les niegan el derecho a educación y trabajo.
Existan miles de jóvenes desorientados y sin opciones de vida (ni trabajo, ni estudio).
Sobrevivan miles de viejos con pensiones de miseria, porque los políticos decidieron utilizar los ahorros de todos para su beneficio propio.
Ciudadanos por millares mueran por falta de atención decente y medicinas necesarias para curar sus dolencias en el sistema público de salud, aun cuando los impuestos se siguen pagando exacta y puntualmente por las capas medias.
Los sistemas impositivos sean regresivos (es falso que los que más tienen más paguen impuestos), que son solo un reflejo más de la injusta distribución de la responsabilidad social de los ciudadanos.
La corrupción crezca día con día, tomando como pretexto, la inseguridad, la seguridad, el Covid, la educación tecnológica, la educación no tecnológica, la salud, el crecimiento económico y tantas frases más bonitas.
Dudo que esa gente, alguna vez tenga la decencia de preguntarse como Creasy, si Dios les perdonará lo que han hecho... porque como dije antes, para hacerlo, hay que creer en Dios.
Lo que me debo es más reuniones como esta, la oportunidad de compartir lo vivido, de presentar la experiencia, las creencias que motivaron las acciones, las razones del alejamiento...
Esperanza, Vivencia, Descubrimiento, Fracaso, cada una con mayúsculas...
Me preguntas: "¿Un sueño construido sobre cuentos de camino real?", pues sí quizás tienes razón. Solo que ese "camino real", recorría el mundo como un fantasma, construía cuentos sobre las necesidades de quienes lo soñaban, pero es que no solo lo soñaban, lo necesitaban y era cuando se recogían las mangas de camisas y manos a la obra.
Nosotros solo colaborábamos, los protagonistas eran ellos, los que no tenían nada que perder, todo que ganar.
Pero es que ese sueño fue nuestro, lo tocamos, lo sentimos, lo vivimos... ¿o solo lo fingimos?
Pienso que algunos sí lo vivimos: sentimos el cariño en una tortilla compartida, en el "hablar calladito", en los pasos agazapados, en el desvelo, en el compartir una comida entre más de dos... sí, lo vivimos, lo sentimos... en el "cuídense compañeros", que alguna vez escuchamos al pasar veloces en la escapada, en la escalera colocada estratégicamente "de casualidad" por si las cosas iban mal, en la sonrisa cómplice, en el gesto de amor fraterno, hasta en la mirada... Algunos lo vimos, lo olimos, lo sentimos...
Nada de eso fue suficiente para que dejara de ser sueño y se hiciera realidad... Pero fueron otras las razones, y quienes las protagonizaron, fueron los que ganaron todo, sin perder nada.
En 1974, para quienes estudiábamos en el Instituto Nacional de Santa Ana (INSA), era ofensivo que nos gritaran "¡¡Hijos del gobierno!!!, ignoro si en otros municipios era igual para los estudiantes de los institutos nacionales pero, en nuestro caso, en Santa Ana, cada vez que esperábamos en el parqueo para entrar al instituto y alguien gritaba "¡¡¡Hijos del gobierno!!!", recibía por respuesta una espesa silbatina y una abundante lluvia de puteadas.
Creo que era porque se tomaba el "Hijos del gobierno" como sinónimo de "mantenidos" en su acepción de vivir a expensas de otro. Era así, porque el instituto y nuestros estudios se pagaban con los impuestos de todos (los ciudadanos), lo que en el sentido estricto es correcto. Pero para nosotros era ofensivo, porque la intención era justamente el recalcar que éramos mantenidos.
Recordando esto, revivo una experiencia: estando en el Instituto Politécnico "El Salvador" (IPES), donde estudié 7o. y 8vo. grados, un mediodía veníamos de entrenar (yo jugaba a la banca en la selección de fútbol) y (el IPES tenía autobús escolar propio), desde las ventanas del bus, prácticamente todos (menos dos de nosotros), asomaron la cabeza solo para gritar: "¡¡Hijos del gobierno!!" justo cuando el bus cruzó frente al INSA, y por supuesto todos los estudiantes que estaban en el parqueo del instituto, respondieron según la costumbre.
Esa fue la primera vez que lo escuché y me causó gracia por la reacción de los estudiantes del INSA. Me pareció absurdo.
Estudiando ya en el INSA, la primera vez que alumnos del Liceo "San Luis", desde un vehículo lo gritaron. Mecánicamente respondí con el resto de compañeros.
Luego pensaría cuán cierto era lo que decían los viejos: "cada quien vive la feria según sus circunstancias y la cuenta según le fue en ella".
Precious moments / When will I see you again? / When will we share precious moments? / Will I have to wait forever? / Will I have to suffer (suffer) / And cry the whole night through?
La canción inicia y ambos la susurramos... 43 años después de la última vez que hablamos nos vemos de nuevo, por fín te puedo saludar, gracias a la hospitalidad de Edith, hay mucha risa, Lico, tu esposo, nos ayuda a generar y mantener el ambiente de alegría.
Pero es inevitable, los recuerdos acuden como intrusos, sin ser llamados. son las cosas no dichas que esperan sanación, expresas tus dudas de porqué a tí, porqué a tu familia... todos guardamos silencio, nadie tiene la respuesta en el silencio es tu voz la que expresa el agradecimiento al padre de Edith por estar viva...
De reojo, veo los ojos de Edith y debo acudir a lo aprendido. ocultar el dolor, ser fuerte en el medio de la debilidad que todo mi ser convoca. Nunca tendremos respuestas para muchas cosas, pero yo por fín, puedo tener paz al recordar la última vez que conversamos en la esquina del derrumbado casino militar, frente a la segunda brigada, cuando tu y tu abuela caminaban sobreviviendo y yo, todo catrín, parecía preguntarte una dirección, mientras me comentabas en minutos todo lo que había pasado.
Hablar contigo ha sido reparador, es quitar un poco más de dolor guardado. Te quiero Ana María, reunirme contigo es una deuda menos con la vida. Gracias por esa tarde reparadora... No se si podremos vernos alguna vez de nuevo, pero espero y deseo que seas muy feliz.
Le viene un recuerdo: un Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, en Moscú, en el que se decide que la delegación salvadoreña sean los lisiados de la guerrilla FMLN. Al recordarlo, se le pone la piel de gallina, al escucharlo, mí visión se vuelve borrosa... "¡Puta, no hay video de eso!" cierra.
Este loco único habla de la historia como el protagonista que ha sido de ella. Me comenta un proyecto para recoger la historia contada por los que la hicieron. Es lo que falta, que la escriban quienes la vivieron, quienes la crearon con sus vidas, con su sacrificio, esos miles de sacrificio que uno a uno se fueron sumando en el enorme esfuerzo de hacer realidad un sueño.
En El Salvador, no se tiene idea del sacrificio de cientos, miles de ciudadanos comunes y corrientes que soñaron fundar un nuevo país. Por eso fácilmente creemos las mentiras que niegan la historia.
"Hay viejos jóvenes y jóvenes viejos" dijo alguna vez Salvador Allende, el Quique R. es de los primeros, alma de artista, visión de futuro, obrero de la vida, memoria de elefante, cuenta su historia y la de sus camaradas, sin resentimientos y hasta con humor, porque es consciente de que era necesario hacerlo, simplemente porque era necesario hacerlo.
Hablamos de cosas viejas, la actualidad de lado, es porque esta reunión era el regalo de Navidad que no habíamos tenido... a mi me cae super bien platicar con él y espero que a él le ocurra algo similar.
A mi edad, el disfrutar a los amigos no se debe posponer, por eso es que me comprometí a que en Enero debíamos sentarnos a contarnos como nos va en la vida, compartirnos recuerdos, conversar tantas cosas reunidas en solo un par de horas. Gracias Quique.
Leo lo siguiente en un artículo de opinión titulado "Los fracasos de Ratzinger", publicado en "El País" (España): "En la hora de su muerte, y tras casi 10 años de retiro silencioso,
siguen estando vigentes, a modo de epitafio, las palabras que pronunció
en la plaza de San Pedro al hacerse efectiva su renuncia: 'Hubo días de
sol y ligera brisa, pero también otros en los que las aguas bajaban
agitadas, el viento soplaba en contra y Dios parecía dormido'”.
Una confesión interesante viniendo de quien es considerado el más alto mando dentro de la iglesia católica en la tierra, en otras palabras, sobre él, solo Dios. Pero parece que no es así.
Leerlo me hizo recordar una entrevista que le hicieron al fallecido ex presidnete Ing. José Napoleón Duarte, hay que recordar que su mandato fue durante la guerra civil interna de El Salvador, y en algún momento de la entrevita afirmó algo así como que el problema, en esa silla, es que no siempre se está bien sentado, indicando que la seguridad de la autoridad que se le ha delegado no es total.
El viejo dicho de que "Nadie sabe para quien trabaja" es cierto en los niveles de poder. Alguna vez escuché a un propietario de medio de comunicación discutir con gente de nivel político muy alto, que un ciudadano común pensaría que tienen el control del poder total en El Salvador, pero no es así, el señor logró logró imponer su punto de visto (que en realidad era una demanda).
Uno puede pensar que eso solo ocurre en este Macondo llamado América Latina, pero no, se da en todo nivel y en todo el mundo...pero claro, la sumisión es mayor, cuando los poderes son menores, si hablamos de países, los países más chicos (económicamente hablando), se deben someter a los mayores (económicamente hablando), y de allí surgen los imperios reales o virtuales, estos últimos más presentes que nunca.
No es necesario que un país aparezca como los amos de la metrópoli (como antes lo fueron los ingleses, franceses y belgas para muchos africanos), basta que concedan préstamos y donaciones, para volverse poco a poco los "influyentes" en las decisiones que se tomarán a futuro. En El Salvador ejemplos recientes abundan y seguirán abundando.Solo hay que estar atentos para irlos viendo.
Creí que nunca cumpliría 20 años. Al cumplirlos, empecé a temer la llegada de los 40, y al llegar a ellos, mi hija tenía 15 años y mi hijo 11. Mis preocupaciones habían cambiado, no era cuánto iba a vivir, era simplemente vivir. Asegurar que mis hijos recibieran la mejor educación que pudiéramos brindarle junto al cómplice que Dios me regaló como esposa.
Hoy, con 63 años de edad, cierro un ciclo: Este ha sido mi último día de trabajo formal, de ese que hay que marcar entrada y salida, con horario fijo y demás condiciones propias del trabajo asalariado.
He presentado mi renuncia (va la versión oficial) porque mi ciclo ha finalizado.
Adicionalmente, este año recibimos un grupo de 4 jóvenes becarios y hemos podido preparar el reemplazo, esa es mi satisfacción. Me voy con la tranquilidad de que el ciclo se cierra en orden.
Así es que este fue mi último día en el Ministerio de Hacienda, donde aprendí tanto y tuve el privilegio de conocer gente realmente maravillosa, excelentes seres humanos, técnicos de primer nivel. Algunos se fueron antes que yo, porque así es el capitalismo, busca la genialidad para explotarla y muchos debieron moverse por mejores ofertas laborales. Pero siempre quedan genios allí, aportando al avance en tan importante institución.
Acompañé a genios laboriosos de todas las edades. Sí, seguramente existe el típico empleado público, debe haberlo, en una institución tan grande (más de 2 mil empleados en los 21 mil kilómetros de Patria) debe haber buena y mala yerba.
Tuve suerte (si es que existe), laboré junto a seres humanos increíbles, creativos, innovadores, laboriosos. He aprendido tanto de ellos y ojalá, algo haya podido yo compartir de lo poco que se.
Me logré despedir de algunos, agradecerles sus enseñanzas, su apoyo, su solidaridad. Pero a todos les llevo en mi corazón, en mis recuerdos y mi mayor deseo es que sigan creando cosas buenas.
Eternamente agradecido a todos ustedes (hombres y mujeres) que caminaron diferentes tramos con este servidor, en estos últimos 25 años de trabajo en el Ministerio de Hacienda. Sigan creando, sigan sonriendo, sigan brillando, solo por el placer de hacer un proceso más sencillo para nuestro patrono: El ciudadano.
En 1969, cuando el Partido Comunista de El Salvador (PCS), llamó a todos los salvadoreños a respaldar la guerra contra Honduras, hubo una voz disonante que dijo, palabras más, palabras menos, que aquello era una lucha de pobres contra pobres, los pobres de El Salvador, contra los pobres de Honduras.
Ha sido costumbre del poder político y económico mantener esa lucha, esa discordia entre pobres. Ejemplos abundan en las fábricas, en las maquilas, en todos los centros de trabajo públicos o privados.
Pobres fueron los "orejas" de la dictadura militar que, ocultos en el manto de la impunidad, señalaban a otros pobres, porque pensaban diferentes, porque opinaban diferentes, porque soñaban un país diferente. Sus patrones, les vendían el concepto de patria y comunismo ateo, para fundamentarles un patrioterismo ilógico, inhumano y justificante de las torturas que luego aplicaban otros pobres, disfrazados de "autoridad" a los pobres que habían sido detenidos, desparecidos y que serían asesinados por otros pobres empoderados como "justicieros" de la democracia y la cultura occidental.
Nada nuevo, desde siempre, el hombre ha sido depredador de sus hermanos, desde caín y abel.
Pobre fue el que por 30 monedas de plata (ni siquiera oro), una inigualable oportunidad para dejar de ser pobre, vendió a su maestro y, supuestamente, amigo.
Para el sistema fue un triunfo hacer que los pobres estudiantes de los institutos nacionales técnicos se pelearan contra los pobres de los institutos nacionales (no técnicos), en lugar de pensar en asociarse en organizaciones estudiantiles como las históricas Asociación de Estudiantes de Secundaria (AES), Movimiento de Estudiantes Revolucionarios Salvadoreños (MERS), Ligas Populares de Secundaria "Mario Nelson Alfaro" (LPS-28), Asociación Revolucionaria de Estudiantes de Secundaria (ARDES). Esas que luchaban por una educación de mayor calidad y por la democracia en El Salvador.
Fue un mayor éxito cuando los pobres embrutecidos por la droga, decidieron que valía la pena "defender territorios", como se hacía en Estados Unidos, ridícula decisión en un país tan pequeño. Pero que ha justificado y facilitado la lucha de pobres contra pobres, en lugar de que los pobres lleguen, juntos a analizar, la razón de la marginación social y económica en El Salvador.
Mientras los políticos viejos y nuevos, ladrones todos, ven como poco a poco les liberan a sus parientes, a sí mismos, sin tocarles el grueso de su riqueza mal habida, o siguen enriqueciéndose de mala manera, los pobres, siguen peleando contra los pobres.
Mientras un político ladrón de millones vive "encarcelado" lejos de la violencia diaria de las cárceles, en sectores especiales, el que robó una gallina sigue llegando y sufriendo el ambiente rancio y criminal de las cárceles.
Hay diferencias, porque los vigilantes pobres vigilan y maltratan a los prisioneros pobres, mientras los carceleros pobres, protegen y cuidan a los dos o tres políticos corruptos millonarios que, cayendo en desgracia, han sido acusados y, con un poco de suerte, condenados a unos pocos años, gracias a las negociaciones que tienen para reducir condenas.
Siempre será así, hasta que los pobres entiendan que sus intereses son comunes y que la lucha no debe ser entre ellos, sino contra quienes les ponen a pelear entre ellos por sus derechos hoy, contra lo que serán sus derechos mañana... mientras que los promotores de la pelea siguen enriqueciéndose a costa de los boxeadores que luchan por sobrevivir en su pobreza.
Ahora nuevamente la batalla se prepara, pobres jóvenes contra pobres
viejos... nada nuevo, los jóvenes buscando una oportunidad, los viejos
queriendo cobrar lo justo por todo lo que han trabajado y le niegan con
pensiones de miseria.
Pobres jóvenes contra Pobres viejos... la lucha de siempre, los pobres contra los pobres