viernes, 8 de octubre de 2021

La versión de Quinteto Tiempo

Imagen sin fin comercial, solo ilustrativo


El edificio está repleto de ventas y sobre todo de gentes, vendedores, compradores, ladrones, curiosos y entre ellos, grupos aquí y allá de jóvenes, campesinos, obreros, muchos usan gorras, "cachuchas". No compran, aun cuando algunos, moviéndose entre las ventas, peguntan precios. Es una de las entradas al mercado central, en la que recuerdo muchas gradas, en ellas, los jóvenes se sientan, fuman, conversan.

Alguien grita: "Tomarse la calle, tomarse la calle", es una orden que se va repitiéndo entre los presentes y esos grupos, levantan del suelo bolsas, cajas que abren y empiezan a extender mantas, algunos "compradores" que preguntaban precios se añaden... extraen banderas, pañoletas y mantas que extienden en el medio de la calle y la manifestación se prepara.

En este proceso, varias "hormigas" (militantes de la Juventud Comunista de El Salvador) inician el canto, en un susurro, y luego, subiendo el volumen poco a poco... Es la versión de Quinteto Tiempo del "Pueblo Unido"... lo cantan desempacando sus mantas, mientras se cubren el rostro con las pañoletas, distribuyen las banderas y se ubican en el lugar que les ha sido asignado dentro de la marcha, justo allí, alcanzan el clímax del canto... 

Será 1980, alrededor de octubre de 1980. Para entonces, las organizaciones político militares tenían conversaciones para crear un frente único de lucha militar y político. Las organizaciones abiertas, los frentes de masas, entonces ya se apoyaban en diversos actos. Esta es una manifestación convocada por alguna de las organizaciones (BPR, FAPU, LP-28, PCS, no recuerdo), y las demás aportan militantes como muestra de apoyo, solo apoyo... cada organización conserva su identidad, por tanto utiliza sus símbolos, colores, banderas, pañoletas, consignas y cantos... 

La hora será, cerca de las 4:00 p.m. y la marcha llegaría a su destino por la noche... y en todo el camino, esas hormigas cantarán de tanto en tanto esta versión del Quinteto Tiempo...

martes, 5 de octubre de 2021

La mediocridad


Dr. Martínez Moreno
Imagen con fines ilustrativas - sin fin comercial

Leo el artículo "Martínez Moreno: mi relación con Roque Dalton" publicado en Revista "ContraPunto" y me lleva a reflexionar sobre un valor que se ha perdido en la política nacional: el respeto mutuo.

La mutua admiración entre grandes personajes de la política y la literatura (David Escobar Galindo; Roque Dalton, Shafick Handal, el mismo Dr. Martínez Moreno que se mencionan en el artículo y muchos otros contemporáneos de ellos), era palpable, a pesar de las diferencias ideológicas existía respeto y esto no implicaba de forma alguna, renunciar a la discusión, ocultar las diferencias, aceptar ciegamente las posiciones de la contraparte.

Hablamos de gigantes intelectuales, de hombres que dentro de sus propias concepciones, buscaban ser sobre todo coherentes, fieles a los principios que de su boca salían. El ser gigantes, les hacía innecesario acudir a la descalificación, a la ofensa, a la envidia. ¿Qué puede envidiar un Gigante, ante otro similar?

Un valioso valor que se perdió en la política actual.

Una pérdida natural, porque poco antes de iniciar la guerra, durante ella y sobre todo, luego de su finalización, los requisitos para la participación política se minimizaron a la obediencia ciega, a la aceptación de lo que la dirección dice y establece como verdad absoluta... A la garantía de la permanencia segura, en tanto la obediencia al partido y su dirección se mantiene.

Los valores, los principios, las ideas, se redujeron a la mínima dignidad reflejada en un chiste de 1979, cuando un político expresa en público: "Digo las cosas como son, no tengo miedo... yo le llamo al pan, pan, al vino, vino y a todo lo demás... como me lo ordene la jefatura".

Así, la mediocridad llegó a reinar... y sigue reinando en la política nacional, de allí los resultados que tenemos. Porque en la política partidaria actual no se requiere pensar, sino solo obedecer... llamar al pan, pan; al vino, vino y a todo lo demás...

domingo, 22 de agosto de 2021

César

Sin ningún fin comercial, solo como ilustración

Los hermanos que te dan tus padres, por descontado son leales, te aman y te cuidan… hay otros, que si sos afortunado, te los da la vida, esos son especiales, raros, valiosos. De esos sos vos.

Gracias hermano por las horas de charla, ya era tiempo de que miráramos hacia atrás, que supiéramos uno de otro lo que hicimos, lo que padecimos y lo que nos alegró.

Queda atrás el recuerdo de aquel encuentro casual en la acera del Super Selectos, en el centro de San Salvador, cuando en tu mirada supe que te estaban siguiendo, que por eso no me hablaste, que por eso evadiste mi mirada y sentí una profunda tristeza, porque yo fui quien te enganché en todo ese rollo y me sentí responsable de eso y me dolieron profundamente las sesiones de tortura que padeciste, la tristeza del encierro que te impusieron, pero sin duda, era una enorme alegría saberte vivo, cuando mi madre me confirmó que estabas preso.

Mi madre sufrió con tu prisión (creo que nunca supo de las torturas, aun cuando se lo imaginó), siempre ora por tí y es que te quiere como el tipazo que sos, como el hermano que la vida me regaló, le cuento que andas por aquí y se alegra y, en voz de súplica, me dice que te diga que te cuides mucho. 

Estoy convencido que con la experiencia que teníamos a los 17 años, con lo que sabíamos y entendimos, tomamos las decisiones correctas, aun cuando eso significó exponer a nuestras familias sin desearlo, porque por el contrario siempre quisimos protegerlos.

Dios sabe que nunca hubo dobleces o malas intenciones, siempre fuimos transparentes, honestos, pero sobre todo coherentes en nuestras vidas... Por eso Los "Versos sencillos" de José Martí, combinados con la música de Joseíto Fernández por el maestro Julián Orbón, te describen tan bien. Por eso me enviaron a mí para convencer a Antonia de no entrar, pero fracasé.

Gracias hermano por tu fidelidad, por tu lealtad a toda prueba.

Me imagino lo duro de la vida en patria extraña, pero sin duda fue lo mejor. Esta patria es extremadamente desagradecida, siempre expulsará a sus mejores hijos, de allí que el poeta dijera que era ex Patria… allá lejos, al menos no te negaron el derecho a vivir, como lo hicieron aquí (y parece que viene de nuevo).

Cuídate mucho, te quiero y te extraño… Abrazo hermano

domingo, 6 de junio de 2021

Carlos Michelena

Video con fines de ilustración, ningún fin comercial


Es ecuatoriano, actor cómico. 

Leo en la Wikipedia que nació en enero 1954, en Quito. Se autodefine como actor de la calle, su recorrido como actor, director, ha sido largo. Lo encuentro de casualidad, me llama la atención que utiliza máscaras y me recuerda los tiempos cuando disfrutaba teatro como "El sol del río 32".

Lo veo la primera vez y me atrapa, reviso varios de sus videos y descubro que su sala de teatro es el "Parque del Ejido", un extenso espacio de Quito, en el que expone su trabajo. Recuerdo lo que nos comentaba el viejo Papa Joe, sobre el trabajo en el bachillerato en artes en la década de los 70.

A lo mejor la misma escuela, su calidad, su expresión corporal, el calibrado de voz, me hace pensarlo porque, repito me recuerda lo que vi en teatro y escuché del Papa Joe. Verlo con atención, permite pensar que bien podría dar su show en el Parque Cuscatlán y solo sería de cambiar nombres propios. Tan cercana es la realidad de la América Latina .

domingo, 30 de mayo de 2021

And home´s de most excelent place of all

La escena del teniente Winters, en la noche del día "D", en la serie: "Band of Brothers", cuando pide o le promete (ya no recuerdo)  a Dios un lugar tranquilo para vivir, me hizo recordar que en la adolescencia, más de una vez, yo le dije a Dios que confiaba en que un buen día iba a tener un lugar tranquilo para sentarme a ver televisión sin el terror del fierro bajo la pierna y un oído en la calle y el otro en la plática o reunión, que además ese espacio sería lleno con la risa de algún niño o niña y tendría una esposa, que me preguntaría si cenábamos ya o todavía no.

Soñábamos en grande, como todo adolescente vivo, y el precio era alto. Los sueños así son, tienen un precio y hay que pagarlo.

Sea que lo pagué o no, lo tengo. Hay un hogar que me da cobijo y me alegra decir hogar, no casa, sino hogar, porque Juani le da calidez y mis hijos, mientras estuvieron aquí, lo llenaron de alegría, sonrisas, llanto, rebeldías, juego, buenas notas en la escuela y autoaprendizaje de la computadora y los programas que en ella estaban, de libros que iban y venía para ser leídos, de locuras, de alegrías, de más alegría y sí, de alguna tristeza, pero luego más alegrías..

Me recuerdo de todo estoy, hoy escuchando a Neil Diamond  cantando:

Come back again,
I wnat you to stay next time
cause sometimes the wordl ain´t kind
when people get lost like you and me
I just made a friend
a friend is someone you need
and now that he had to go away
I still feel the words that he might say
turn on your heartlight
let it shine werever you go
le it make it a happy glow
for all the word to see...

y recuerdo que el día que mi hija decidió que debía seguir su camino por sí misma, lloré escuchando esta canción. Entonces me di cuenta que, a lo mejor sin haberlo valorado completamente, por mi preocupación de proveedor (trabajo y más trabajo), tuve ese oasis repleto de llanto de bebé, de sonrisas de niña y niño, de risas, de rebeldía, de tristeza, de llanto adolescente... y finalmente de madurez de adulto. 

Mi hija se fue y la vida siguió dando vueltas. Luego se iría mi hijo, se casaría con una fabulosa mujer y bellísimo ser humano. Juntos han procreado a la bebé más bella del mundo. 

Pero la primera vez, que hube de ver como ese oasis que tanto pedí, se desgajaba, sentí una profunda tristeza... es natural creo. Ahora, en la distancia lo veo como normal, escucho la canción y doy gracias a Dios por lo bueno que ha sido conmigo. Gracias Padre.

domingo, 4 de octubre de 2020

La primera vez (casi) frente a frente con los antimontones


Hasta donde recuerdo esta es la
entrada sobre la Santa Ana California


En 1975, el 26 de julio fue día sábado. Si mal no recuerdo, el viernes 25 debería haber salido el desfile bufo de los estudiantes de lo que fue el Centro Universitario de Occidente (el CUO), hoy Facultad Mutidisciplinaria de Occidente (FMO).

Ese desfile no salió, en parte porque el 25 era el día de los militares (en las fiestas patronales de Santa Ana, quie finalizan el 26 de julio con la procesión de Sra. Santa Ana) y sobre todo, porque el régimen recién había celebrado exitosamente el concurso "Miss Universo" de ese año (Gimnasio Nacional de San Salvador, 19 de julio de 1975) y el desfile tenía como tema central la crítica, con la carga normal de humor negro, sarcasmo e irreverencia de los universitarios de aquella época, a ese concurso y al costo que había representado en el país de la sonrisa.

Entre la noche anterior y la madrugada del día del desfile, el ejército y la Guardia Nacional ocuparon militarmente el CUO, el objetivo era evitar el desfile, para asegurarlo, se quedaron allí. 

Los estudiantes se "tomaron" el estadio "Oscar Quiteño" y allí hacían la mueca de recibir clases, la intención más bien era no dejar que la comunidad universitaria se dispersara mucho.

El 30 de julio, en San Salvador, se haría la gran manifestación exigiendo respeto a la autonomía universitaria y la inmediata devolución del CUO. Manifestación masacrada frente al Hospital General del Seguro Social (paso a desnivel de la 25 Avenida Norte sobre la Alameda "Juan Pablo II").

Pues tiene que haber sido la mañana del lunes 28 (casi seguro) o martes 29, que el Instituto Nacional de Santa Ana (INSA), tenía un partido de fútbol en los Juegos Deportivos Estudiantiles contra otra institución educativa (creo que el Jefferson de Sonsonate) en el "Oscar Quiteño" y, por alguna razón, los de primer año de bachillerato en el INSA, fuimos al estadio, debe haber sido obligado porque recuerdo que la mayoría de nosotros estábamos allí. 

En el medio del partido veo que la mayoría de compañeros se empinan para ver sobre la pared del Estadio hacia fuera, a lo que hoy es el parqueo y, simultáneamente, entran corriendo los del CUO que estaba afuera, y empiezan a dar indicaciones a gritos: que hay que mojar los pañuelos, que van a lanzar lagrimógenas, que no nos abatamos que no es con nosotros, sino contra ellos, pero igual, hay que mojar los pañuelos (gran cola en los baños mojando pañuelos, toallas, cualquier trapo).

Fuera del estadio rodeando, la zona de la entrada a Tribuna (la entrada sobre la Avenida "Santa Ana California"), estaban los Policías Nacionales (PN) con disfraz que, al menos hasta ese día, nunca les había visto: cascos como motociclistas, máscaras antigas, unas armas medias raras, bolsas colgadas del pecho y la cintura, garrotes "galanes"... nuevitos se veían.

Todos ellos, repartidos en una sola fila, rodeando esa salida del estadio, que dicho de paso sea, era la única abierta, porque era un partido estudiantil, es decir solo los institutos que lo jugaban lo sabían.

No se si el profesor Corado (Director del INSA en ese momento) estaba en el Estadio o le llamaron de emergencia, pero el maestro se echó la negociación con el jefe de los PN afuera, que eramos muchachos de familias, de casa de bien, no eramos delincuentes... por única vez, en todo el bachillerato, vi a ese maestro realmente preocupado, entraba al estado y nos decía que nos calmaramos, que siguiéramos pendientes del partido, salía y hablaba con el oficial a cargo y así, se movía a uno y otro lado.

En algún momento dijeron que saldríamos todos los estudiantes del INSA, pero que teníamo que estar uniformados, recuerdo que uno de nuestro curso (no diré el nombre) había ido a su casa (en la San Luis) y se había cambiado camisa, y en un gesto que jamás olvidé y que me ganó respeto, Ana Lilian (la de ojos achinaditos), le ofreció su blusa, un grupo de varones hicieron un círculo de espaldas a ella, rodeándola para que se quitara la blusa y se pusiera la camisa del compañero. Luego el compañero se puso la blusa y listos.

Entonces los del CUO empezaron a dar indicaciones, que al salir no fuéramos a la casa, que antes fuéramos a la FUSS (una federación sindical que estaba por la ANTEL de Santa Ana, cerca de catedral), a la UDN (el frente político abierto del Partido Comunista de El Salvador) a avisar que habían quedado ellos atrapados, para que no los fueran a matar.

Llegó nueva información: saldríamos todos, entonces hicimos que los del CUO se intercalaran con nosotros, los que andaban camisetas blancas se las quedaron y los otros iban a decir que se habían cambiado para ir al estado, era evidente la diferencia, nosotros pelo corto, ellos peludos, bigotones y ropas medio hppies pero, listo.

Más tarde, pudimos finalmente salir, los PN se habían retirado y salimos todos, INSA y CUO, sin problemas.

El siguiente día los periódicos no dijeron nada, nadie supo nada (como suele ocurrir cuando las dictaduras deciden ocultar las noticias y generar las propias o "compran" a los medios haciéndolos obedientes y alineándolos a sus mentiras o simple ocultamiento de la verdad).

Recuerdo esto, escuchando Radio Laser con música de esa época. Pienso: ¿Y si se hubiera sabido, igual se habría hecho la manifestación del 30? seguramente que sí, pero a lo mejor habría habido otra preparación.

Talvez, y esto es una mera suposición, se habría evitado la masacre, pero así ocurre siempre, cuando la información no fluye libre y objetiva, la cosa se pierde y los muertos y los que sufren, son muchos más.

lunes, 17 de agosto de 2020

Muerte...

 

Cuando se han visto tantos muertos, se piensa en la muerte como la compañera de toda la vida, la que pacientemente espera sabiendo que al final será vencedora, no hay escape, la amiga no tiene prisa, siempre caeremos en sus brazos, para descansar de la guerra, de la tierra (como canta Silvio), en la tierra.

Seremos sembrados, acaso podamos crecer ¿será posible eso? Los muertos que queremos, que recordamos, que vemos sonriendo en el medio de la alegría, llorar en el medio de la tristeza, lo pueden decir, ellos, ellas, tienen la respuesta.

La muerte ha estado allí siempre, esperándome, despreocupada, lee alguna revista, un buen libro mientras espera, no tiene prisa. No me preocupa... lo difícil de asimilar, es que mis padres van a morir, duro el precio que debo pagar por haberme salvado del exterminio, dejarlos ir, porque merecen descansar, porque se han ganado ese descanso.

Ahoga, nos consideramos expertos, pero no sabemos cómo procesar el doloroso momento de decir adiós al par de héroes que tuvimos de padres, porque como me dijo el Lic. Gustavo, cuando perdió a su padre: “nunca se está listo para ello, uno dice que sí, pero no”. Lo empiezo a descubrir desde el domingo, porque don Julio, el padre de mi hermano del alma se está despidiendo y hoy, los míos, parece que se preparan para decir adiós.

Se irán, dejando tras de sí, lo sembrado. Tendremos entonces, la responsabilidad de hacerlos crecer en cada acción u omisión de vida, hasta que nosotros mismos nos dejemos abrazar por esa amiga de toda la vida.

martes, 5 de mayo de 2020

Respondiendo a Jorge. J. Daboub

El día lunes, vi un twett de Jorge J. Daboub, hermano del Dr. en Ingeniería Juan José Daboud Abdalá. En su comentario Jorge, criticaba el nivel de endeudamiento que ha alcanzado el país, le hice el siguiente comentario: “Y su hermano aportó, cuando con eurobonos, pagó LETES”, de inmediato Jorge contestó: “Eso se lo inventó Tony Saca. Así que te equivocas nuevamente”

No se a que se refiere el nuevamente, a lo mejor en alguna ocasión anterior critiqué alguna actitud del calibre de “nosotros somos inocentes” y no hemos hecho nada malo, cuando en realidad, con el poder que llegó a tener su hermano, el Dr. Daboub, durante el gobierno del ex presidente Francisco Flores, en el que era Ministro de Hacienda y Secretario Técnico de la Presidencia (simultáneamente), fue parte de la toma de decisiones que nos afectaron y afectan a todos (como por ejemplo, “dolarización”).


El punto es que luego de esa respuesta, Jorge me bloqueó, por lo que tendré que responder a su comentario, por este medio.


Primero debo aclarar que no soy vocero, simpatizante o defensor del actual gobierno, del anterior o de cualquier otro del pasado. A todos tengo mucho que criticar con base, simplemente no soy ciego, ni olvidadizo: muchas de las cosas que hoy padecemos han sido cultivadas desde períodos anteriores.

Responderé brevemente sobre el caso del endeudamiento específico (no único), que se mencionó.

En la Memoria de Labores del Ministerio de Hacienda, período 1 de junio de 2002 al 31 de mayo 2003 (recuerde que el período presidencial inicia el 1 de junio, por eso las memorias anuales van en esas fechas), se puede leer en la presentación que el ministro de Hacienda, de ese período, hace a la Asamblea Legislativa lo siguiente:



El Salvador, hasta “ganó un premio por endeudarse” (por cierto ¿cuál fue la prestigiosa entidad internacional que lo entregó?), eso lo dijo el ministro de Hacienda, cuando hizo la presentación y entrega de la memoria a la Asamblea Legislativa, cumpliendo con el mandato constitucional de informar lo realizado en un año, bajo su dirección.

Más adelante, la misma memoria, en el desarrollo de su contenido, presenta este cuadro:



Podría mencionar Jorge, cuáles fueron esos “programas y proyectos de inversión” que se desarrollaron con esos 1,1,00 millones de dólares, para “impulsar el crecimiento económico y social”.

En el cuadro antes mostrado, se detallan los montos de deuda que se colocaron en ese período. Los primeros 300 millones vencieron en 2011; 451.1 millones vencerán en 2022 y los últimos 348.5 millones vencerán en el año 2023.

Un paréntesis: ¿Se pagaron los que ya vencieron en 2011? hay le queda de tarea estimado lector.

Todo esta guardado en la memoria Jorge, muchos de los que hoy rasgan vestiduras (de todos los partidos políticos), han tomado decisiones que han afectado drásticamente la vida de los salvadoreños, no tienen solvencia moral para criticar o tomar posiciones de salvadores, porque ellos mismos tomaron la pala para cavar el hueco financiero en el que hoy nos encontramos a punto de ser enterrados.

Hoy, quienes leemos sin fanatismos, sabemos que ha sido costumbre de muchos gobernantes en El Salvador, pagar sobresueldos a algunos funcionarios, recibir, posterior a su período, grandes sumas de dinero en calidad de consultorías que no siempre se han hecho; al final, sin importar el color político, tras el que se escudan protegiéndose, muchas veces unos a otros, las costumbres son las mismas.

Ya que me voseaste, aprovecho, ¿ves?, no fue Tony, como llamas al Reo Antonio Saca, quien lo inventó…

¡Ah, casi lo olvidaba!, para quienes quieran verificar la información presentada, la memoria puede ser descargada del portal del Ministerio de Hacienda justo, en este enlace: Memoria de Labores del Ministerio de Hacienda 1 de junio de 2002 al 31 de mayo 2003.

domingo, 9 de febrero de 2020

Sesenta años


Revisar nuestra vida, cuando se tienen 60 años, es difícil, al menos para mí; menos mal, hace ya buen rato aprendí a perdonarme... no fue fácil, nunca es fácil perdonarse, sobre todo cuando te tocó un país violento y pobre como El Salvador.

Mi infancia, con muchas limitaciones económicas, fue sobrada en amor y ejemplos de lealtad, honestidad, trabaja arduo y, mucha felicidad. La inteligencia y el enorme esfuerzo físico de mis padres, cubrieron las carencias con gran creatividad.

¿Qué me llevó entonces a meterme en problemas, a soñar con cambiar las cosas, con cambiar el país, con cambiar la dolorosa realidad que me rodeaba?, tenía claro que solamente la educación nos rescataría de la pobreza, nos lo enseñaron-insistieron tanto en el hogar paterno, allí aprendimos que el dinero público se respeta, que la política es asquerosa y propia de haraganes. Pero también aprendimos solidaridad, justicia social, derechos humanos, estaban los dos pilares de ese hogar con una ética católica cristiana verdadera enseñándolo.

Según mis padres, la única forma de vivir en paz contigo mismo, era asegurar que cada centavo que ganás, lo hagas honradamente, sin bloquear, ni envidiar, sin hacer daño, engañar o robar.

Pero ese impulso que siempre nos dieron por aprender, por leer constantemente, me llevó a entender que era necesario cambiar la realidad… el método que seguí, lo escogí empujado por la (in)madurez propia de la adolescencia. Si hubiera escuchado con atención a Oscar Arnulfo Romero, sin duda habría utilizado uno diferente.

Poco a poco he casi logrado reconstruido al ser humano, que no es el que soñaron mis padres, pero se acerca bastante. Me he reconciliado con la vida, las gentes y sobre todo, conmigo mismo. Largo camino empedrado con las oraciones de mi madre, de mi padre, la paciencia de Juani, el angel que un buen día Dios me regaló. Juanita… una maestra de educación física adaptada (para niños con necesidades especiales) que me reeducó, que me tuvo paciencia y amor, tanto amor, que me regaló dos hijos que me retan cada día para ser simplemente un ser humano. Largo camino para todos. A medida me iba perdonando, logré comunicarme de nuevo con todos mis hermanos y hermanas, camaradas de sueños, los más cercanos, los que perdí de vista hace años. He podido reencontrarme con algunas personas a las que he pedido perdón, en aquel momento no eramos conscientes de los impactos en las vidas de quienes nos rodearon. Por eso me conmovió tanto “María” combatiente de la RN, pidiendo perdón a sus benefactores en el documental “La batalla del Volcán”, porque ese momento sale de lo hondo del corazón, es un momento sagrado en el que limpias pasado, culpa, dolor… Nos tocó vivir una época que, como canta Manuel García (chileno), era “Difícil tratar de decir, si no” era “con la manos gritando en los muros”, éramos jóvenes desesperados, inmaduros, hartos de la injusticia… y que, como alguna vez declaró Pepe Mujica (uruguayo), en aquellos años, no conocíamos lo que hoy conocemos en las ciencias de la conducta. Tanto ha cambiado... tanto hemos cambiado.

La injusticia, la pobreza, sigue doliendo. Pero ahora controlamos más los impulsos (cosas que aprendimos) y somos conscientes de que nosotros mismos podemos ser cambio activo… Ya dejé de creer en milagros, porque el hombre nuevo sos vos mismo, no se construye en una academia filosófica, lo hace la vida, la enseñanza, las experiencias, el dolor, la frustración, todo eso que hace tu historia personal, y ese hombre sos vos, o no es nadie.

Sesenta años, son muchos, nunca pensé que pasaría de los 20, pero aquí sigo. La muerte ronda cada día más cerca, los amigos y compañeros se van definitivamente, poco a poco, dejando nostalgia, dolor… Igual que siempre, mientras hay vida, hay obligación de vivir. Aun hay tiempo, solo Dios sabe cuánto más, pero aun hay tiempo para reflexionar y para construir… los años, la vida, el amor...

martes, 6 de agosto de 2019

El Bachillerato III



El bachillerato fueron tres muy felices para mí, la guerra todavía se veía como una posibilidad, no una realidad, había esperanza de que la cosa cambiara y recuerdo, todo revuelto, no por años, sino como eventos que se fueron dando, punto.

Trabajé (por única vez) madera, hice una mesa con un águila y tres patas que eran águilas levantando vuelo, el animal mascota del instituto. Eso pasó en primer año. Había una maestra de arte por la tarde (Salguero era su apellido) y ella era loca arte, te enseñaba, baile español, pintura y labrado de madera.

Fui parte del Club de Radio en la Casa de la Cultura, todos los domingos a las 7:00 p.m. Radio “Tecana” nos daba media hora para un programa. Eramos varios (Fito, Yolanda, Elvira…). En la misma Casa de la Cultura, en compañía de César, integramos el Club de periodismo y elaboramos unos dos números de una revista y se acabó.

Me enamoré de la literatura gracias a doña Lucy, mi maestra de Letras, empecé a leer con mayor orden, incluso seleccionaba lecturas y aproveché para leer la mayoría de clásicos.

Cambié el concepto que tenía de las ciencias sociales, no eran para “huevones”, tenían su dificultad y su excelente aporte al desarrollo de los países.

Conocí lo que fue el mejor equipo de maestros (en conjunto) de la más alta calidad. He encontrado excelentes maestros en el tecnológico, en las universidades en las que estuve matriculado, en diplomados, maestría, pero nunca así, un grupo completo, como en el instituto, todos (excepto uno o dos) eran excelentes, te enamoraban de su materia, te hacían pensar, te retaban a usar el cerebro. ¿Qué será de todos ellos?

Descubrí que había laboratorios de Biología, no sólo de Química y Física.

Me pelee una vez con quien llegaríamos a ser grandes amigos: Menjívar ¿Qué se habrá hecho este loco?, un cuate buena onda que me hizo, en primer año, una broma que no me gustó (como que era jugador de futbol playa panameño) y terminamos rebotando sobre los pupitres (menos mal que los dos eramos maletas para pelear), hasta que un maestro nos llegó a separar y nos sancionó.

Conocí a grandes jóvenes mujeres que buscaban formarse y sobresalir en la vida, desde lo académico, peleando contra una sociedad machista, sin poses feministas o militantes, simplemente peleando el día a día por mantenerse dentro del instituto con su trabajo, con su dedicación y calidad humana: Margarita, Clari, Edith, Dina (la china), Yolanda… Tantos rostros queridos que no recuerdo nombres, me disculpo por ello y es que durante un tiempo fue necesario olvidar nombres y más… hoy lamento esto, pero veo sus rostros, una morena colocha muy bella, la niña Padilla, Elizabeth (ya van llegando más nombres), María Elena, para todas ellas espero que la vida haya sido abundante en oportunidades y que hayan sido bendecidas grandemente, lo merecían.

También hubo muchos varones, pero es que de la mayoría solo recuerdo apodos y a estas alturas, ya no hacen gracia. Pero igual, que sus vidas haya sido una escalera completa hacia la felicidad.

Medio aprendí a jugar ajedrez, en casa de Manuel (hoy médico) con Rosales (¿Qué habrá sido de él?) y el otro Manuel (que hoy está en Estados Unidos).

Conocí el diálogo que todo estudiante del INSA conocía en aquella época acerca del mural en el que Matías Delgado tiene la mano en el saludo fascista, pero no era política, ese diálogo era más bien altamente mundano, grosero, vulgar.

Participé en mi primera manifestación, asistí a mi primer paro estudiantil y al primer concierto de música subversiva.

Asistí más de una vez al Centro Universitario de Occidente (hoy Facultad Multidisciplinaria de Occidente), ya lo conocía de noveno grado cuando nos permitieron asistir al “primer seminario de recuperación docente” (creo que era su nombre) tuve oportunidad de leer un escrito de Licda. Mélida Anaya Montes: “El carácter clasista de la educación en El Salvador” (si mal no recuerdo ese era su título).

Me hice vago, llegaba a media noche a casa de mis padres. Algunas veces por andar tocando música o más acompañando a Oscar, otras veces por visitar a Paty, otras simplemente porque nos quedábamos en algún parque hablando con los bolitos u otros vagos, otros eran actividades políticas. Conocí el inmenso amor de mis padres que buscaban orientarme en ordenar mi vida pero ya iba tomando camino propio.

Conocí la alta lealtad de mi hermano. Debo tanto a mis padres, hermano y hermanas, pero especialmente a mi hermano, gracias a ellos sin duda estoy vivo aún.

Soñé que cantaría con César en el Malecón de La Habana, “Guantanamera”, estaríamos ebrios con ron cubano, porque él estaría becado en Cuba seguramente estudiando medicina y yo viajaría de la URSS (Q.E.P.D) porque estaría becado estudiando ingeniería, lo visitaría. Eso sería luego que la dictadura hubiera sido derrotada… Demás está decir que fue un sueño no realizado porque la vida nos llevó por otros rumbos.

Hubo mucho más, fue una época de intenso aprendizaje en lo académico, en lo social, en lo político, pero estos son los primeros recuerdos que acuden a mi memoria…

Y allí terminó mi bachillerato.