miércoles, 7 de octubre de 2026

Con hambre de guerra... sin saber qué es eso

Imagen generada con Canvas*
Su líder era un joven
llamado Itzcuauhtli.
19 años.
Cero batallas.
Cero cicatrices.
Pero un hambre de guerra
que daba miedo.

René Edgardo Arévalo Elías
La Serpiente y el girasol


Esperamos el inicio de la sesión de este día de "Química Técnica" materia del Ciclo I de Ingeniería en ese año en la Universidad de El Salvador, la sede es el auditórium "Miguel Mármol". La clase finaliza a la deliciosa hora de 12 meridiano, iniciando 45 minutos antes, era jueves 26 de junio de 1980.

Al sonar los primeros balazos, cruce de mirada con Alex, no sabemos qué pasa, nos quedamos sentados en donde estamos, mientras muchos, la mayoría de alumnos, se mueven nerviosos pero más curiosos hacia el portón del auditórium tratando de saber qué ocurre.

El auditórium en ese momento es un "hoyo" (imagino que sigue igual) así que nos quedamos quietos, sabemos que a nivel de la calle las balas pegarán en el portón, pero no llegarían nuestros puestos (a menos de un rebote, pero es difícil, la distancia es mucha). Escuchamos que cada segundo la intensidad de los disparos aumenta hasta preocupar en serio.

Luego de analizar con Alex, decidimos movernos hacia la rectoría, con la idea de que, estando allí las máximas autoridades, cualquier acción sería atenuada por el daño a la imagen de la Junta Revolucionaria al golpear o asesinar a las autoridades de la Universidad de El Salvador.

En la carrera hacia la rectoría, en un montículo de ripio arrimado justo atrás del edificio de rectoría, hay un chico con uniforme de colegio privado, con una escuadra en la mano, de pie, sin protección ninguna oteando el horizonte. Ya no recuerdo si Alex, yo o ambos le gritamos que se bajé de ahí, que está muy expuesto, el cipote o no escuchó en el medio de tanto ruido o estaba buscando su momento de gloria en la vida. No recuerdo que pasó, si el cipote se bajó o no, pero era un niño armado.

La lectura del libro de René Arévalo, me trae ese recuerdo cuando leo, el epígrafe de este post. Un joven o más bien un niño, deseoso de aventura, de combate, de guerra, sin conciencia de lo que esto significaba.

    *
  • Por política Canvas no colocan armas en manos de niños, por eso lo que tiene es una escuadra escolar. Pero el cipote del que hablo tenía una escuadra en sus manos (de las de verdad, de las que tiran balas).

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