Imagen generada con Nano Banana
Lo que ocurre posteriormente es lo que se ha dado en llamar "los 3 doritos después" y es que los protagonistas del pugilato, aparecen fotografiados (generalmente con la cabeza agachada), esposados y escoltados por agentes de la PNC, detenidos acusados de desórdenes públicos.
Es decir, "se sacaron la fresa" (como diría Aniceto Porsisoca o sea la Sangre, para los castizos no salvadoreños, ah! y Aniceto era un profesor que decantó por el humorismo, imagino que ganaba más como cómico que como maestro y ya descansa en paz). Bueno pues decía que se sacaron la fresa y ahora tendrán que sacar dinero para buscar un abogado que los libere de los dos a cuatro años de prisión que les pueden aplicar por la pelea.
No puedo evitar pensar, ¿Qué le importa a cualquier cristiano, musulmán, judío o ateo que dos ebrios (o no) se mienten la madre o se la rompan? ¿Qué interés personal puede tener afectar la vida de dos o más personas (incluso menores de edad), porque no pudieron canalizar la cólera que sintieron en un segundo?
El morbo (interés malsano por persona o cosa) seguramente es un componente importante en la psiquis de quienes graban y suben videos de peleas.
El Salvador ha sido siempre violento, ha sido tradicionalmente una forma de soltar frustraciones personales o sociales. Baste recordar que el "Poema de amor" (Roque Dalton) nos dibuja así: "Los primeros en sacar el cuchillo, los reyes de la página roja".
En El Salvador viajar en bus urbano o peor en microbús urbano ha sido suficiente para iniciar peleas por un empujón recibido por uno mismo o por su esposa o hija, por no detenerse el transporte en la parada correspondiente, por no hacer la parada con tiempo suficiente para que el pasajero alcance a apearse.
Ya no se diga los pleitos por mirar de más un cuerpo ajeno o ser más abusivo, Roque mismo narra en alguno de sus libros, una experiencia propia en Praga (capital de la Checoslovaquia comunista), que al terminar vapuleado en un hospital no sabían si la paliza venía del enemigo (ideológico) o de algún marido celoso.
Todavía peor, hay peleas por que dicen que alguien dijo algo que afectó el honor o la vida de otro, un buen ejemplo es el cuento de don Salarrué: "El cuento del gran chambre de la calugnia con murmurasón de viejas con delantales mocosos" contado magistralmente en la vieja grabación de don Leonardo Heredia (Q.E.P.D.) en los años 70.
No se como serán los ciudadanos de otros países y acepto que tampoco es de que en cada esquina haya rings de boxeo para que se quiten la calentura dos o más guanacos, pero hombre, en la medida que la decepción, la frustración, surja en la gente y la cólera no se pueda manejar, se van a dar estos estallidos y definitivamente la solución no está en dar cada día más casos a los jueces, tan saturados que hoy hacen juicios de 200 o más acusados de un solo.
Así es que lo mejor será colaborar no grabando a los desgraciados que no lograron controlar su ira y piensan que la solución está en los puños.

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