miércoles, 8 de abril de 2026

Recuerdos de Viernes Santo en Santa Ana


El viernes santo era el día más agitado, por la mañana el evento más importante para mí, eran "los encuentros", si bien es cierto era solo una "estación" en el vía crucis, el acto en sí, hacía olvidar (en mi caso), que lo importante religiosa o espiritualmente hablando era el vía crucis, en mi caso era más bien un acto cultural, una tradición valiosa por la participación (como espectadores) de las personas.

La imagen del Nazareno cargando la cruz, la virgen María, San Juan y María Magdalena, salían en sus andas, de la Iglesia "El Carmen", ubicada en la 7a. Calle Poniente y el final de la 1ra. Avenida Sur, en línea recta, sobre la primera avenida se llega directamente a Catedral, pues esa era la ruta que seguía la imagen del Nazareno. Luego que tomaba ese camino, salían las otras tres imágenes y tomaban la avenida paralela que llevaba ya el Nazareno, tomaban la 3ra. Avenida Sur pero las andas y quienes les acompañaban caminaban de prisa, casi corriendo.

La intención era que mientras el nazareno, caminaba a paso lento, caminaba "mecidito" y se detenía en cada una de las primeras tres estaciones, las otras tres imágenes habían llegado ya al Callejón Norte de catedral. Cada cierto tiempo, en la plaza Libertad repleta de gente, surgían aplausos o signos de admiración y era porque en la esquina del callejón Norte de Catedral y la 1ra. Avenida Norte, se "asomaba"  la imagen de San Juan, el asomarse era una acción literal: los cargadores, del frente se agachaban y los de atrás subían la anda, de modo que la imagen se inclinaba, como asomando la cabeza para ver por dónde venía el nazareno y, luego, se veía (por sobre las cabezas de los presentes) que salía corriendo hacia el callejón, en realidad quienes corrían eran quienes cargaban la imagen, pero por sobre las cabezas de las gentes, se veía a la imagen correr. Eso ocurría unas tres o cuatro veces, hasta que el nazareno llegaba, sobre la primera Avenida Norte, y justo frente a catedral, se reunía con la virgen, era la cuarta estación, Jesús y su madre se encontraban cuando el primero iba camino al Calvario.

Para entonces, ya las tres imágenes estaban presentes y tanto el nazareno como cada una de las otras imágenes se inclinaban (gracias a la acción física de los cargadores) para encontrarse y la plaza estallaba en aplausos.

Eso era el viernes santo, el resto de viernes era tranquilo, luego de caminar por las calles hasta la iglesia El Calvario y luego regresar a la iglesia El Carmen el Nazareno, era crucificado y a las 3 p.m. lo descendían de la cruz y se alistaba para la siguiente procesión que era el Santo Entierro que salía creo que cerca de las 6 p.m. y regresaba ya bastante noche, porque caminaba buena parte de Santa Ana, llegando hasta la iglesia El Calvario, subiendo hasta el Colón, tomaba la calle Mariano Méndez, bajaba por la tercera y de nuevo hasta catedral.

Luego de que la procesión del Santo Entierro entraba a Catedral, nos sentábamos en la puerta de la casa (vivíamos sobre la 3ra. Avenida Sur entre 5ta. y 7ma. Calle Oriente), para ver la nueva procesión, que a diferencia de la anterior en la que los que desfilaban iban en silencio, rezando o acompañando los cantos religiosos, éstos nuevos marchantes,  que eran muchísimos, bajaban hacia el parque libertad cantando salsa o merengue, gritando, bromeando entre ellos, porque todos caminaban al parque Libertad para tomar los buses de excursiones que salían la noche de viernes para llegar siempre de noche a la playa y quedarse hasta sábado o domingo a disfrutar el fin de la vacación. 

Esos son mis recuerdos de viernes santo en San Ana durante mi adolescencia.

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