En la niñez tenía todo resuelto, un avión gratis a Cuba y que se avisara por todas las radioemisoras que quien quisiera ser o era comunista, el avión le llevaría gratis a la isla y los demás se quedaran, y colorín colorado, los problemas se han acabado. Cero protestas.
Al crecer fui entendiendo las cosas, preguntaba más, escuchaba más, leía más... hablaba menos (raro en mí), creo que era que pensaba más, me cuestionaba más.
A pesar de las pruebas que mi padre presentó decidí que algo había que hacer. Hice lo que creí necesario, conveniente y suficiente. Afortunadamente me decepcioné pronto, en buena medida fue que nunca idealicé, endiosé a nadie... con aciertos y fallas, con verdades y mentiras, simplemente fuimos humanos, eso fuimos siempre.
En aquel entonces un fierro, la voluntad y la decisión eran suficiente. Sobre todo voluntad y decisión de llegar incluso a perder la vida. El mundo ha cambiado, la captura de Maduro en Venezuela demuestra que la tecnología superior, domina el mundo.
Preocupa que los chinos estén tan callados, mientras los otros dos grandes, dirigidos por narcisistas enfermos, se empeñan en generar crisis mundial y problemas que podrían haberse evitado.
Y pienso todo esto porque ayer hablé con alguien a quien respeto y admiro y, aun cuando las razones técnicas son ciertas y válidas, la mayor justificación fue la supervivencia y me sentí mal por eso.
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