PRIMER ENCUENTRO
Camino sobre la 3a. Avenida Sur, llegando a la 25 Calle Oriente en Santa Ana, y en una de esas aceras anchas, me encuentro caminando en sentido Contrario a César, nos saludamos, él con su eterna sonrisa, ambos con nuestras preocupaciones de seguridad y luego del saludo me pregunta "¿Vas para San Salvador?", le digo "No, solo doy una vuelta" y él me dice, "Que bueno, hoy es mal día para viajar a San Salvador". En efecto así fue.
SEGUNDO ENCUENTRO
Recién bajo de la Ruta 201 y en la parada de "La Ceiba de Guadalupe", espero la ruta 101, llega el pequeño bus y aguardo pacientemente que suban todos los que están, no levanto la mirada, busco evitar contacto con nadie, de reojo, alcanzo a ver a alguien que frente a mí, intenta subir, me quedo esperando que suba, pero no se mueve, molesto, levanto la mirada con rostro serio para, con la mirada, reclamar la lentitud.
Veo un rostro sonriendo, me sube el cariño al rostro y sonriendo, respondo con un abrazo incluido, César me dice "Subí", le obedezco y el sube tras de mi. Medio platicamos en el busito, cosas banales, familia, salud, "bobadas normales", le invito a comer me dice que no puede, le invito a un refresco, acepta, nos bajamos en la parada del pupilaje en el que paro por esos días, me interesa que sepa donde vivo, porque él sabe que en emergencia puede refugiarse allí. Tomamos un refresco, me regala un par de datos útiles y se despide. Yo voy a mi trabajo (trabajo en Domingo) y él parte a seguir su vida clandestina.
TERCER ENCUENTRO
Camino dentro de la Universidad de El Salvador, voy a buscar a Juanita y cerca de donde hoy está la Minerva, en la entrada por el Hospital Bloom, yo entro y él sale. Nos saludamos con alegría, le comento que por esos días me voy a casar, me felicita, le planteo mis preocupaciones, él me aconseja desde su experiencia de hombre casado y padre de familia. Debemos seguir nuestros caminos y nos despedimos.
CUARTO ENCUENTRO
Voy llegando a mi trabajo en el centro de San Salvador, ese que hoy llaman "histórico", a media cuadra distingo el típico caminado, me preparo a saludarlo, pero noto que él busca ocultarse y evidentemente evade saludarme, sigo el juego, ya sabemos que significa... Días después es secuestrado, desaparecido por varios días y luego re aparece en Mariona. Años después me pedirá disculpas por no haberme saludado, pero él sabía que ya lo tenían chequeado y lo estaban persiguiendo, así es que una vez más protegió mi seguridad, mi vida.
ENCUENTRO MEMORABLE
Ya van varios años desde la firma de los acuerdos, no recuerdo como fue el contacto, tal impacto me causó. Lo que se es que desde esa vez nos empezamos a saludar cada vez que viene por esta patria, y en uno de esos encuentros por fin tuve el valor de pedirle que me perdonara por haberlo enganchado en esa locura llamada militancia, misma que lo llevó a la clandestinidad, a la tortura, a los años de presidio, a la soledad, a permanecer lejos de sus hijos, de su amada... Pude decirle el eterno agradecimiento que le tenía por haber protegido mi vida siempre que pudo y le pedí que por fin fuera feliz, que se lo ha ganado.
Mi hermano César, el hermano que la vida me ha dado, el que suele hablar de cosas serias de la vida sin perder la sonrisa. Gracias por siempre, gracias por todo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por su comentario. Lo revisaré y si no es ofensivo en ninguna forma, sin duda lo publicaré. Gracias de nuevo