lunes, 5 de enero de 2026

Hoy me operan


Si las cosas van como se planearon, este día me deberían estar operando en el Instituto Salvadoreño del Seguro Social. Creo que no es una operación complicada ya que gracias a Dios no es neurológica, ni cáncer, espero que todo salga bien, pero si no es así espero descansar en paz. Le pido a Dios que me conceda vivir basado en mis propios medios o morir, no términos intermedios. Como escribí el pasado agosto, cuando aun no había iniciado esta aventura que ha sido lo que me llevó a la operación:

"Suplico a Dios, morir en paz, por eso no tengo nada material y nadie en mi familia, tiene autorización de solicitar u ordenar que me conecten a respiradores artificiales o cualesquiera de esos equipos modernos que se están construyendo y que a lo mejor algún día adquiera el Seguro Social, porque además no tienen autoridad para ingresarme en centro hospitalario privado alguno, Me deberán ingresar, si fuera necesario en el Seguro Social y nunca autorizar equipos que me soporten vida. Si vivo será por mis medios, de lo contrario, no vale la pena que nadie sigua luchando por mantenerme vivo, cuando ya llegó mi hora."

Dios decidirá y nosotros, como familia, aceptaremos su decisión, eso aprendimos y eso debemos enseñar a quienes nos continúan en este largo proceso que se llama vida.

Si Dios me da elección, elijo vivir un poco más por mis propios medios, estoy consciente que no es mi decisión, pero eso elijo si me da opción.

En todo caso he tenido una vida al máximo, he tomado decisiones equivocadas y acertadas, me he arrepentido de muchas de ellas, y algunas, aun siendo dolorosas, las volvería a tomar.

Tuve dos familias fabulosas, aquella en la que Dios me hizo nacer y que me creo carácter y me enseñó lo valioso de la lealtad, el amor, el respeto al ser humano, la defensa de la dignidad humana y el afecto incansable por el trabajo honesto, honrado, saber que cada bocado que ha llegado a tu boca, que cada trapo que usas, que cada par de zapatos que estrenas, vienen del sagrado sudor de tu frente.

La otra familia, es la que me permitió crear junto a una maravillosa mujer que me enseñó a amar y a perdonar, a la que alguna vez le dije que aun cuando el amor terminara, porque en la vida todo tiene fin, hasta la vida misma, que aun cuando el amor terminara, el agradecimiento seguiría estando allí, porque me salvó la vida. Pero debo aceptar que aun le amo. Gracias Juanita.

El par de "malvados" que Dios me dio como hijos ya les dejé el testamento, ellos tienen su propia historia y eso, me enorgullece, porque el reto que nos planteamos desde que los concebimos es que serían independientes, solidarios, y el reto más grande que a lo mejor no logramos al 100: que serían felices, pero sé que están en la lucha de lograrlo, día a día y espero que lo alcancen, de hecho, en ese proceso, hoy son tres mis hijos: Yas, CJ y Yeni, y saben que se les quiere y respeta. 

Sol y Luna, me enseñaron que la vida es infinita, que el amor es inconmensurable y les amo al punto que volví a pensar en que vale la pena dar la vida por alguien.

Ellos y Ellas saben quienes son, son esos hermanos que la vida te regala para aguantar el ácido de la vida misma, los que están con vos cuando reís a carcajadas, pero también cuando los ojos se humedecen, que dan la mano sin esperar que se las pidas, que te han palmeado en la espalda cuando lo requerís, que no importa cuánto tiempo pase sin verse siempre habrá una copa de vino, una taza de café, un trozo enorme de semita ahogadora, unas pupusas que compartir. Son mis amigos, mis amigas, son pocos pero son los mejores seres humanos que he conocido. Gracias hermanos y hermanas por todo lo compartido.

Pienso que todo lo mío queda ordenado y no hay más que agregar, como dije, si me dan elección pido unos años más de vida, pero la decisión no es mía y la acepto.

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