miércoles, 1 de julio de 2015

Mercy

Te pregunto si ya te rendiste, creo que no debe haber vergüenza en eso; todos tenemos derecho a luchar por nuestra vida hasta donde deseamos, pero siempre he creído que hay un momento en que hasta uno mismo desea descansar, tres operaciones y un tratamiento radical de radioterapia, con posibilidad de seguir con quimioterapia son, a mi parecer, razón suficiente, tu reacción es contundente: niegas que te hayas rendido, lo entendemos, sin palabras, pero tu gesto y reacción es clara. Sin palabras porque hoy no salen de tu garganta, no hay palabras para expresar la alegría que siempre has tenido, esas mismas a la que yo te pedía que le bajaras volumen, porque siempre has sido así: voz de maestro en aula pobre, sin recursos audiovisuales, más que tu voz y tu ingenio que día a día, noche tras noche se rebuscaba en soluciones para tus alumnos.

Tu subconsciente sigue pidiendo lecciones, repasando tablas, lo sabemos porque de momento surgirá una pregunta para un niño, corregirás una plana, harás algo que evidenciará que desde esa cama en la que hoy estas postrada sigues siendo maestra.

Consuela que las amistades que cultivaste con tu trabajo arduo, con tu honestidad, lealtad han correspondido esos valores y se han preocupado de que te atiendan como ser humano, eso es importante en un país en el que el sistema de salud, fuera de la publicidad, da pena.

Seguís siendo una guerrera, esa que ha visto la vida de frente, que ha superado la poliomielitis, que ha tenido más operaciones que toda la familia junta, para poder llevar la vida de maestra que has deseado, has sido siempre ejemplo de servicio, de amistad.

Por todo eso es más doloroso ver como un tumor en el cerebro puede limitarte como lo ha hecho, y es profundamente triste saber que estas consciente de ello y que te pones triste y lloras por eso.

Tu realidad me ha hecho recordar las palabras del gordo César, cuando hace muchos años, con Matilde recién nacida, en el patio del Mesón de su clandestinidad expresaba la alegría de “saber que estamos vivos, que este día cabrón el sol te va a alumbrar, que vas a sentir su calorcito”... eso fue el siglo pasado, hoy, mi cómoda vida había tomado como cierto y confiable todo: el levantarme, el caminar, el comer, el reír. El libro de Santiago Leiva, me hace entender aun más lo valioso que es cada acto sencillo, el tomar un sorbo de agua...

No tengo mínima idea de que hay en el futuro, pero como te dijimos, estaremos a tu lado, porque te amamos, porque como hermanos hemos construido historia y eso une.

Hoy te recuerdo riendo, jodiendo... hoy he recordado el llorar, por el dolor que me causa la realidad que tenemos contigo, por la incertidumbre del futuro y porque estoy solo con el “Quinteto Tiempo”.

Te amamos Mercy.

P.D. Gracias a todos los amigos por su cariño, por su solidaridad, por su apoyo... en resumen: Gracias a todos por su amistad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por su comentario. Lo revisaré y si no es ofensivo en ninguna forma, sin duda lo publicaré. Gracias de nuevo