domingo, 29 de junio de 2014

La justicia existe o Costa Rica versus LAFIFA



Luego del partido de este día que la Selección Nacional de Costa Rica ganó en contra de la selección Nacional de Grecia, sigo pensando que desgraciadamente, el negocio del mundial de fútbol, es eso: un negocio. Es decir, el trabajo de cientos de jugadores, entrenadores y cuerpos técnicos no es para engrandecer el deporte sino el bolsillo de los de siempre.

Un país como Costa Rica no mueve los millones de aficionados que mueven naciones como Alemania, Brasil, incluso México, por tanto no conviene que avance tanto... y sin embargo, la calidad se impone y Costa Rica sigue avanzando.

Que siete jugadores fueran enviados a exámenes luego del anterior encuentro contra Italia fue un mal mensaje de parte de los organizadores: "No es posible que un equipo de la región centroamericana pueda sobresalir de manera natural, algo extraño hay tras esa historia de éxito". Pero los exámenes dieron negativos en su totalidad. Y hubo de jugarse el nuevo partido contra Grecia.

Que en este partido, el árbitro no haya sancionado una mano dentro del área griega es, al menos, sospechoso. Si bien Duarte, el jugador expulsado de Costa Rica, se ganó la primera tarjeta amarilla innecesariamente, se dieron otras jugadas que merecieron tarjetas y no se aplicaron. A mi parecer hubo más de una acción arbitral que merecerían ser analizadas para determinar la verdadera razón de ellas.

Costa Rica ha hecho un gran trabajo, como ciudadano de la región centroamericana, me siento feliz por ello y me hago (con permiso de los hermanos ticos) parte de este triunfo.

No se que ocurrirá en el próximo juego ante Holanda, ojalá Costa Rica lo supere. Desde aquí, desde El Salvador, sin duda muchos estaremos apoyándoles y cantaremos junto a ellos el himno nacional cuando el partido inicie.

¡Adelante Hermanos Costarricenses!



miércoles, 25 de junio de 2014

La "onda" era (y todavía es) así...

Entre 1960 y 1979, la onda era así: Una organización gremial (sindical, profesional o estudiantil) tenía cierto prestigio dentro del gremio que representaba y se volvía necesario administrarla.

Para lograrlo era necesario que militantes del Partido Comunista se volvieran miembros de esa organización, asociación o sindicato y luego de un trabajo de campo generalmente intenso y el destaque personal de los designados para hacerlo, se iba a una asamblea general en la que ya estaban designados quienes deberían ingresar a la Junta Directiva de esa organización y de esa manera administrarla. En aquellos días era más fácil porque normalmente el partido (desde la clandestinidad) tenía línea bastante apegadas a la necesidades de la mayoría de población. Los dirigentes del partido, aun cuando uno que otra de muy buena familia o profesional destacado, no eran en sí mismos o por sí mismos empresarios y menos aún empresarios del nivel que se podría pensar en ser parte de una argolla empresarial nacional.

La ventaja de "administrar" estas organizaciones, era que por un lado se podía permear las instrucciones políticas del partido hacia las "masas" y por otro, los militantes del partido generalmente alcanzaban, desde su calidad de dirigentes, credibilidad y confianza de los militantes o inscritos en la organización para ser apoyados en acciones que beneficiaran alguna posición política cercana o plenamente identificada con el partido. Ese prestigio en esos días, no hay que olvidar, era a costa del sacrificio personal, familiar e incluso con el enorme riesgo de poder perder la vida de esos dirigentes sacrificados.

Me recuerdo de esta costumbre, que más de alguna vez provocó enfrentamientos entre organizaciones hermanas en los años previos a la unidad del FMLN como tal, me recuerdo de eso, decía, hoy que veo en las noticias que existen ya sindicatos, asociaciones gremiales que nunca existieron, uniéndose para criticar a la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, me recuerdo de como era la onda antes y se me hace evidente que algunas cosas siguen iguales, con la ventaja de que hoy no existe riesgo de perder la vida, sino más bien de salir económicamente beneficiado, sobre todo hoy que abunda el dinero para mensualmente entregar el aporte a la "lucha sacrificada de algunos dirigentes" gremiales.